Evolución de la nutrición

Tras un larguísimo período de tiempo de ignorancia y menosprecio de los temas relacionados con la nutrición, se ha alcanzado un acuerdo casi unánime acerca de que esta ciencia constituye el arma más poderosa disponible para conservar la salud, e imprescindible en muchos casos para recuperarla, con independencia de que las causas por las que se haya deteriorado o perdido, sean de origen nutricional (enfermedades carenciales o por exceso de ingesta) o de otro tipo, orgánicas, infecciosas, metabólicas, etc.

La nutrición es una ciencia relativamente moderna y, aunque no es fácil establecer con claridad su origen, ya que depende del punto de vista desde el que se la considere, es comúnmente aceptado que su comienzo puede establecerse allá por los siglos XVIII y XIX, unido al desarrollo de la química tanto de los alimentos, lo que para algunos es la bromatología, como de los procesos digestivos y absortivos, que gracias a la participación de numerosos profesionales, han permitido aumentar el conocimiento de lo que sucede con los alimentos cuando son ingeridos tanto por los animales como por el ser humano.

La nutrición se ha convertido, para bien y para mal, en un tema habitual de conversación sobre el que cualquier persona opina, tanto o más que como lo haría sobre las armas nucleares, el medio ambiente o los impuestos. En este sentido, el tema de la nutrición es único entre estos temas, ya que las opiniones de cada persona pueden guiarse simplemente por la experiencia individual. Más aún, el individuo puede modificar su dieta tras una decisión basada en un profundo desconocimiento sobre nutrición o, como en muchas ocasiones ocurre en los países occidentales, por propio capricho. Precisamente, son estos caprichos, los conceptos erróneos, el desconocimiento en definitiva, de la persona media sobre dieta y salud lo que está ocasionado un notable incremento en el número de personas que hablan sobre nutrición, abarcando desde opiniones de expertos hasta la de auténticos charlatanes.

Dada la naturaleza científica que actualmente tienen las investigaciones sobre nutrición, uno podría sorprenderse por la gran cantidad y variedad de controversias relacionadas que existen sobre ella. Así, no resulta extraño que los medios de comunicación se hagan eco regularmente del peligro potencial que supone consumir un exceso de grasa o colesterol, realizar poco ejercicio y actividad física o utilizar aditivos y, por el contrario, las ventajas posibles de la suplementación con vitaminas. Todo ello tiene como consecuencia el que la persona media se encuentre desconcertada y escéptica ante tanta y, además, controvertida información que recibe. Debe quedar claro, por supuesto, que no es la ciencia la culpable de esta situación; se debe a que lo que rodea a la nutrición es generalmente un buen negocio.

Y por eso desde aquí os recomiendo no fiaros de cualquiera que diga saber de nutrición. Acudid siempre a profesionales de la salud, en este caso los endocrinos y los dietistas-nutricionistas, sin olvidarnos de las enfermeras y enfermeros y su gran labor como educadores en salud.

Bibliografía texto: Tratado de Nutrición. Ángel Gil. Tomo I: Bases fisiológicas y bioquímicas de la nutrición. (ed: panamericana).

 

Patricia García Alós

Dietista-Nutricionista. NºCol. C.V: 282

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