MITOS DE LA ALIMENTACION Y LA NUTRICION (I). Huevos y colesterol

¿Os acordáis de los falsos mitos en la alimentación de los que hablamos hace un tiempecito? La retomamos de la mano de Antonio:

Os dejamos esta sección en la que , trataremos de dar una explicación sencilla y comprensible pero científica a aquellas historias más renombradas en nuestro entorno. Este apartado está abierto a vuestra participación, si queréis que tratemos alguna “leyenda urbana´´ cuya explicación desconozcáis o simplemente contarnos una experiencia al respecto, dejad vuestra aportación en la sección de comentarios.

Empezaremos hablando del mito del huevo y el colesterol. Desde hace incontables años se ha venido relacionando el consumo de la yema del huevo con la elevación de los niveles de colesterol, con lo que este alimento y sus derivados han sido prácticamente desterrados de la dieta habitual de una persona con niveles altos de colesterol y riesgo cardiovascular, junto a la prescripción en muchas ocasiones de un fármaco hipolipemiante como las estatinas  (ver  post del Dr. Carlos Sánchez en https://endocrinoynutricion.wordpress.com/2013/02/18/estatinas/). Desde el punto de vista nutricional, el huevo contiene la proteína de mayor valor biológico y es la que se toma como referencia a la hora de medir la calidad de la proteína en un alimento. Esto se debe a que posee la proporción adecuada de aminoácidos esenciales para la síntesis proteica, pues no olvidemos que el huevo (si está fecundado) posee todo lo necesario para dar vida a un nuevo ser. Si nos centramos en la yema de un huevo de gallina promedio de 60 gramos, este posee unos 6 gramos de grasa. En ese contenido hay muchas vitaminas y minerales, donde destaca su riqueza en hierro y vitaminas B12, A, D y E. En cuanto al contenido de colesterol, es de unos 250 mg, lo que supone casi la cantidad que se aconseja no sobrepasar al día, que son 300 mg. Sin embargo, y esto es lo importante, una cosa es tomar colesterol y otra cosa es que se absorba. Es precisamente lo que ocurre con la yema del huevo, cuyo colesterol apenas se absorbe en un 40%. Además, es fundamental recordar que el colesterol es un elemento biológico imprescindible del que se derivan numerosos compuestos necesarios para la vida como hormonas, sales biliares y las membranas de nuestras células. No obstante, el colesterol no es un nutriente esencial ya que nuestro organismo puede sintetizarlo para cubrir sus necesidades.

Así pues, podemos comer tranquilamente 3 huevos semanales aunque nuestro nivel de colesterol sea algo elevado. Lo que sí que tendremos que controlar en ese caso son las grasas saturadas (que se absorben en un 95%) y que están en alimentos como el queso, las carnes rojas, los embutidos y los aceites vegetales de coco, palma y palmiste, pues elevan el colesterol sanguíneo el doble que el colesterol de la yema de huevo.

                                                                                                      Antonio Alfonso García

Graduado en Nutrición Humana y Dietética

Máster en Calidad y Seguridad Alimentaria

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