Intolerancia a la fructosa

Azúcar en nuestra alimentación.

Nuestra alimentación se compone de diferentes elementos. Uno de ellos son los hidratos de carbono. Éstos son los principales proveedores de energía para el rendimiento diario y los procesos vitales del organismo. En nuestro lenguaje utilizamos habitualmente “azúcar” como concepto común para denominar diferentes subgrupos de los hidratos de carbono. Pero “azúcar” no es igual a azúcar. Aunque la mayoría de azúcares nos aportan el sabor entendido como “dulce”, químicamente responden a diferentes composiciones. Nuestra alimentación contiene simultáneamente diferentes tipos de azúcar. Hay que distinguir entre azúcares simples y complejos. La fructosa pertenece al grupo de los azúcares simples.

¿Qué es la FRUCTOSA?

La fructosa (del latín fructus:fruta) o levulosa es un monosacárido. Se presenta libre y como parte de la sacarosa (azúcar común) de manera natural solo en frutas, verduras, cereales, remolacha, caña de azúcar y miel.

La fructosa también forma parte del jarabe de glucosa-fructosa fabricado a partir de
almidones. Y dado que su metabolización es independiente de la insulina, la fructosa se utiliza también como sustituto del azúcar en los productos para diabéticos.

FRUCTOSA 1

El caso excepcional de la fructosa

La absorción de la fructosa se realiza gracias al transportador GLUT-5. Éste es el encargado de llevar la fructosa desde el intestino delgado a las células de nuestro cuerpo. Sin embargo, la fructosa llega también a nuestro metabolismo a través de un transporte no activo (difusión pasiva). En este último proceso la fructosa se incorpora a nuestro metabolismo a remolque de otro azúcar simple, por ejemplo la glucosa. La fructosa es además la que más lentamente se absorbe. La ingestión de gran cantidad de fructosa, más de 35g por hora, dinamita también en personas sanas la capacidad de absorción y conlleva molestias digestivas con efectos laxantes. Seis higos secos contienen, por ejemplo 35g de fructosa, igual que media bolsa de uvas pasas (110g) o dos botes de zumo de manzana (550ml). También las apreciadas bebidas light contienen en parte mucha fructosa. No es, por tanto, nada raro que tras la ingestión de frutos secos o de las citadas bebidas se sufran molestias intestinales, incluso en personas sanas.

FRUCTOSA 2

En caso de que exista una intolerancia a la fructosa (malabsorción de la fructosa) esto significa que la función del transportador GLUT-5 es defectuosa o que no existe. En este caso la fructosa ingerida sólo puede ser absorbida a través del camino del transporte pasivo. En consecuencia una parte de la fructosa se queda en el tracto intestinal, llegando al intestino grueso.

Flatulencias y diarrea

Debido a la constante llegada de fructosa, la flora intestinal correspondiente a las bacterias propias de esta zona del intestino grueso, se ve modificada. Éstas metabolizan la fructosa, entre otras cosas, en dióxido de carbono (CO2), hidrógeno (H2) y metano (CO4). Esto conduce a flatulencias y a descomposición. Simultáneamente se forman ácidos grasos de cadena corta (butirado, lactato), que son los responsables del cambio de consistencia de las heces. El mayor volumen irrita al intestino grueso. Según el grado de ocupación del intestino grueso el paciente sufre de flatulencias y de opresión en la región del epigastrio, de cambios en la consistencia de las heces e incluso de diarrea y de dolores de estómago en forma de cólicos.

 

Alerta, ¡sorbitol!

El sorbitol es un alcohol de azúcar. Detiene la absorción de fructosa en el cuerpo al utilizar los mismos transportadores. La ingestión de grandes cantidades de sorbitol en los alimentos entorpece la absorción de fructosa. Renuncie, especialmente al principio de su cambio alimenticio, a alimentos que contengan sorbitol.

FRUCTOSA 3

El diagnóstico: Reconocer una intolerancia.

Antes de cambiar su alimentación y eliminar la fructosa de su dieta debe confirmar el diagnóstico. Para hacer un diagnóstico seguro es indispensable la prueba del aliento con la determinación del H2. Los análisis de sangre o de heces no pueden sustituirlos. Las pruebas del aliento tienen la ventaja de que pueden realizarse a todos los pacientes, incluidos los niños.

FRUCTOSA 4

La prueba del aliento con la determinación del H2

En la prueba del aliento con la determinación del H2 se mide la concentración de hidrógeno en el aire espirado en ppm (partes por millón). Antes de la medición, el paciente toma una solución de fructosa. Seguidamente sopla en un aparato de prueba del aliento siguiendo una frecuencia establecida.

Esta prueba sirve para establecer exactamente el hecho por el cual se produce el problema, es decir, la causa por la que las bacterias existentes en el tracto intestinal metabolizan el azúcar. Si en el intestino delgado existe una alteración del transporte de fructosa o si la cantidad de fructosa ingerida sobrepasa la capacidad máxima digerible, la fructosa llega sin digerir al intestino grueso y allí fermenta gracias a las bacterias. Con ello se producen los gases de fermentación hidrógeno (H2) y metano. El gas hidrógeno llega a las paredes del intestino a través de la corriente sanguínea (difusión) y de allí a los alveolos.  Aquí es donde se mide al ser espirado.

Estudios previos, como una colonoscopia, diversos medicamentos u otras enfermedades de base, como una infección bacteriana de la flora intestinal pueden falsear el resultado de la prueba del aliento. En estos casos se utiliza una solución de otros azúcares, como por ejemplo, la lactulosa o una solución de glucosa, para diagnosticar las molestias.

Pero no sólo el resultado de la prueba del aliento es decisivo. También las molestias que se producen mientras e inmediatamente después de la prueba. Sólo entonces puede decidirse si conviene o no un cambio en la alimentación.
La prueba del aliento con determinación del H2 ocupa un destacado lugar en el diagnóstico de diarreas, flatulencias, náuseas y otras molestias no típicas del tracto digestivo.

FRUCTOSA 5

Bibliografía: Recetas sabrosas bajas en fructosa. Anne Kamp, Khristiane Schäfer

Más información:

https://endocrinoynutricion.wordpress.com/wp-admin/post.php?post=158&action=edit&message=1

Patricia García Alós
Dietista-Nutricionista NºColCV: 0282

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5 pensamientos en “Intolerancia a la fructosa

  1. Pingback: Dieta controlada en fructosa | blog sobre endocrinología y nutrición del Hospital General Universitario de Valencia

  2. Muy buen artículo, llevo tiempo buscando donde realizan el test de hidrógeno espirado en Valencia pero parece ser que ningún hospital tiene ya este servicio.

  3. Me encanta este articulo,soy intolerante a la lactosa y fructosa y viene bien leer todo esto pero me siento muchas veces perdida en mi alimentación… es muy complicado y no nos ayudan…te dan una tabla de permitidos y no permitidos y ya está….

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