Ejercicio físico en hipertensión arterial

TratamientosNoFarmacologicosHipertensionNoArterialLa Asociación Americana del Corazón (AHA) considera óptimas unas cifras de tensión arterial menores de 120/80 mmHg para evitar el riesgo de enfermedad cardiovascular.

La práctica de ejercicio físico de manera regular previene o retrasa el desarrollo de hipertensión arterial  y disminuye los valores en individuos que ya la padecen.

Para la AHA los beneficios se consiguen ya desde una actividad física de intensidad moderada como por ejemplo caminar a buen paso si se practica durante al menos 30 minutos la mayor parte de los días. Si además conseguimos aumentar el tiempo y la intensidad de la actividad, lograremos también mayores beneficios. Esto tiene relevancia a nivel de prevención, ya que las personas físicamente activas tienen un riesgo de desarrollar hipertensión arterial del 20 al 50% menos que las personas sedentarias.

Si existen limitaciones, como puede ser no disponer de tiempo, puede optarse por fragmentar la actividad, por ejemplo dos períodos de 15 minutos o tres de 10 minutos, como mínimo, a lo largo un mismo día, ya que se adicionan y tienen el mismo efecto beneficioso.

Varios estudios han demostrado que el ejercicio físico de intensidad moderada puede ayudar a disminuir las cifras de tensión arterial sistólica y diastólica (la “tensión alta y la baja” respectivamente). En personas con hipertensión arterial leve (140/90) el ejercicio físico aeróbico pueden suponer una mejoría de hasta 10 mmHg menos tanto en la presión arterial sistólica como en la diastólica. Incluso intensidades bajas de actividad física pueden conllevar una disminución entre 4 y 8 mmHg. Estas mejorías implican que en casos seleccionados el ejercicio físico podría ser, al menos inicialmente, una alternativa a fármacos hipotensores.

La Guía de Práctica Clínica del consenso Europeo para el tratamiento de la HTA recomienda que los individuos con cifras de tensión arterial entre 120-139/80-89 mmHg sean considerados como prehipertensos y sean tratados mediante la promoción de hábitos de vida saludable (dieta compuesta de frutas, vegetales, productos lácteos pobres en grasa y bajo contenido en grasas saturadas, mantener un peso saludable y ejercicio físico).

En el caso de la hipertensión moderada (140- 175/ 90-105 mmHg), también se observan efectos positivos en un programa de entrenamiento aunque en estos casos será generalmente necesario combinar el ejercicio físico con fármacos. Sin embargo, el hecho de tomar fármacos no debe llevarnos al error de pensar que “entonces el ejercicio ya no es necesario” ya que el entrenamiento nos aporta otras ventajas que no obtenemos con fármacos (por ejemplo mejor capacidad de contracción del músculo cardíaco y de la función del corazón y control del peso).

En el caso de hipertensión severa (valores de reposo ≥ 180/ 110 mmHg), se requerirá siempre tratamiento farmacológico complementado con un programa de entrenamiento físico adaptado a su condición física. Este tratamiento combinado puede permitir reducir dosis de medicación en el futuro.

CARACTERÍSTICAS DEL EJERCICIO FÍSICO

El ejercicio físico recomendado de tipo aeróbico e intensidad moderada como p.ej. caminar, jogging, natación o montar en bicicleta. Una manera sencilla de saber si estamos en una intensidad moderada es comprobar que somos capaces de mantener una conversación con alguien mientras estamos practicando la actividad en cuestión. Deberá practicarse de 4-5 días a la semana, aproximadamente entre 30 y 60 minutos cada día.   Por último, siempre es recomendable hacer un “calentamiento” previo y una “vuelta a la calma” posterior, durante unos minutos con estiramientos suaves.

En caso de ejercicios de fuerza, se realizarán con poco peso y muchas repeticiones, en tandas de 10 a 20 repeticiones, descansando un minuto entre cada tanda Es muy importante evitar la maniobra de Valsalva (sería el equivalente a inspirar profundamente y retener el aire durante un esfuerzo de segundos de duración) durante los ejercicios de fuerza ya que se producen elevaciones significativas de la presión arterial durante esta  maniobra.

RECOMENDACIONES ESPECIALES EN PACIENTES CON HIPERTENSIÓN ARTERIAL.

  • En general, el tipo, duración e intensidad del ejercicio físico son similares a las recomendaciones en personas sanas.
  • En personas con cifras ≥ 160/105 debe conseguirse primero controlar estas cifras con fármacos y inicar el programa de ejercicio físico después, adaptando este a las características individuales. Puede que a medio-largo plazo tengan que ajustarse las dosis de fármacos.
  • No se recomienda la realización aislada de ejercicio físico contra resistencia, siendo recomendable combinarlo siempre con ejercicio aeróbico.
  • No hacer ejercicio si la tensión arterial de reposo sistólica es mayor de 200 mmHg o diastólica mayor de 115 mmHg.

En caso de personas con otras enfermedades añadidas a la hipertensión (como por ejemplo antecedentes de infarto de miocardio) cuando quieran iniciar un programa de entrenamiento deberán tener en cuenta otras precauciones adicionales. El programa será siempre adaptado y supervisado por un profesional. Asimismo, deberá conocer cuáles son los síntomas y signos que pueden anunciar un problema cardiovascular (dolor o presión en el pecho, mareo…) ya que un ejercicio físico de alta intensidad podría precipitar una complicación cardiovascular.

Ester Núñez Savall

U. Endocrinología y Nutrición

Departamento Valencia-Hospital General

Universitat de València

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