Retinopatía diabética

retinopatia1. Qué es la retinopatía diabética

La retinopatía diabética (RD) es una complicación vascular de la diabetes que se produce en los vasos de pequeño tamaño de la retina. Está ocasionada, en general, por presentar niveles altos de glucosa en sangre durante años. Es la principal causa de pérdida de visión en los países desarrollados, especialmente en pacientes entre los 20 y 64 años de edad, siendo responsable del 10% de nuevos casos de ceguera cada año.

2. Cuándo se produce

La RD severa es muy rara en los cinco primeros años tras el diagnóstico de diabetes, y excepcional si se trata de diabetes tipo 1. El riesgo de presentar RD o de que ésta progrese a una forma severa aumenta con el mal control de los niveles de glucemia, especialmente cuando se ha mantenido durante un tiempo prolongado (cifras altas de hemoglobina glicosilada-HbA1c). En estos pacientes el riesgo de presentar RD a corto plazo es tres veces mayor. También la mayor duración de la diabetes, la presencia de albúmina en orina (microalbuminuria), el embarazo y factores genéticos incrementan la posibilidad de tener RD o de su progresión.

3. Cómo se previene

El mejor tratamiento es la prevención. Un adecuado control de los niveles de glucosa evita o retrasa la aparición y progresión de la RD en ambos tipos de diabetes.

El control de la hipertensión arterial, de la hiperlipemia y evitar el tabaco son también protectores de la RD en especial en su forma de edema macular.

Finalmente, una dieta sana, hacer ejercicio y una buena educación sanitaria del paciente diabético son elementos esenciales que contribuyen a normalizar los niveles de glucosa y que pueden prevenir o demorar la aparición de la retinopatía diabética.

4. Cómo se hace el diagnóstico y seguimiento

El seguimiento de la glucemia se realiza en base a los niveles de HbA1c que refleja la glucemia media en las ocho-doce últimas semanas. Desde el punto de vista oftalmológico, la prevención se basa en la adecuada exploración de la retina que se realiza periódicamente. La frecuencia de revisiones del fondo de ojo deberá ser al momento del diagnóstico de la diabetes en los diabéticos tipo 2 y después de tres a cinco años desde el diagnóstico en los tipo 1. La norma será una revisión anual pero dependiendo de las características del paciente, pueden realizarse bianuales o semestrales. En nuestro entorno las revisiones periódicas se realizan utilizando un retinógrafo no midriático. La fluorescingrafía retiniana es una técnica en la que se utiliza contraste y que está indicada cuando existe una retinopatía no proliferativa leve o moderada, para establecer el patrón de tratamiento del edema de mácula (área más sensible de la retina), evaluar pérdida visual inexplicable, determinar la zonas de no perfusión y diferenciar vasos patológicos de otras anomalías microvasculares intraretinianas.

5. Clasificación de la RD

La retinopatía diabética se clasifica en: no proliferativa, proliferativa o edema de mácula y su espectro clínico es muy variable: desde los pacientes que no notan ningún síntoma visual pero ya presentan signos de la enfermedad a pacientes que pueden perder completamente la visión de manera más o menos progresiva.

6. Tratamiento

La fotocoagulación láser es hoy en día el estándar de tratamiento de la retinopatía diabética; recomendándose la aplicación de cerca de 2500 disparos (dividido en sesiones, generalmente tres) a través de la retina para considerarlo un tratamiento adecuado que disminuye hasta en 50% de los casos el riesgo de pérdida severa de la visión.

Otros tratamientos utilizados en casos seleccionados son la cirugía o inyecciones intravítreas de fármacos como los factores de crecimiento endotelial o corticoides.

7. Conclusiones

 La RD es la principal causa de ceguera en nuestro entorno. Su diagnóstico y tratamiento dependen de la educación en diabetes que debe ser accesible a toda la población. Se ha demostrado que un control adecuado y estricto de la diabetes reduce la incidencia y progresión de la RD. Se están desarrollando programas de detección temprana para diagnosticar y tratar adecuadamente a las personas potencialmente afectadas.

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la izquierda una retina normal. A la derecha la retina de una persona con diabetes y retinopatía proliferativa.

Juan Carlos Ferrer García.

Unidad de Endocrinología y Nutrición.

Consorcio Hospital General Universitario de Valencia

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