Intolerancia a la fructosa. Parte 2

Fructosa y otros edulcorantes

El jarabe de glucosa contiene principalmente glucosa y es tolerado sin problemas.

La fructosa  (azúcar de fruta) también es un azúcar simple.  Se encuentra en todo tipo de fruta y en algunas verduras. Los zumos de frutas y los frutos secos son ricos en fructosa. Contienen más azúcar de fruta que otros azúcares simples. Con frecuencia la fructosa se utiliza en grandes cantidades en alimentos para diabéticos. Ocasionalmente también se utiliza como aditivo en la industria alimentaria. Aparece entre los ingredientes como jarabe de fructosa. Por tanto, lea atentamente la lista de ingredientes. Especialmente en la fase de carencia deben evitarse del todo los alimentos ricos en fructosa. La mayor fuente de fructosa en nuestra alimentación la constituye, junto con la fruta, el azúcar doméstico.

Sacarosa es el nombre químico para el azúcar doméstico. Pertenece al grupo de los azúcares dobles o dímero y se compone de glucosa y fructosa. La sacarosa se obtiene de la remolacha azucarera o de la caña de azúcar. Renuncie en la fase de carencia al azúcar doméstico y sustitúyalo sencillamente por glucosa. Según el grado de mala absorción de fructosa algunos pacientes toleran el azúcar doméstico en pequeñas cantidades. Pero no pruebe su grado de tolerancia individual hasta no acabar la primera fase y prácticamente ya no tenga molestias. Puede haber sacarosa en: azúcar moreno, azúcar gelatinizante, azúcar en terrones, azúcar candi, azúcar cristalizado, azúcar glas, azúcar refinado, azúcar de caña, azúcar avainillado y en el azúcar.

S Sigue leyendo

Anuncios

Nutrición en el síndrome de intestino corto

El término síndrome de intestino corto (SIC) hace referencia al estado malabsortivo que ocurre como consecuencia de resección quirúrgica o enfermedad congénita de una porción significativa del intestino delgado, que ocasiona un cuadro clínico de graves alteraciones metabólicas y nutricionales debidas a la reducción de la superficie absortiva intestinal. La cantidad de intestino remanente es responsable del grado variable de malabsorción y, por lo tanto, de la necesidad de instaurar nutrición enteral y frecuentemente nutrición parenteral prolongada durante al menos 6 semanas.

Incidencia

            En España, tomando como base el registro de nutrición parenteral domiciliaria del Grupo de Trabajo de Nutrición Artificial Domiciliaria y Ambulatoria (NADYA) de la Sociedad Española de Nutrición Parenteral y Enteral (SENPE) en el período 1999-2003, la isquemia mesentérica lidera la etiología del fracaso intestinal, afectando al 20-30% de los pacientes. La obstrucción tumoral representa el 20% de los pacientes, seguida de la enteritis por radioterapia y la seudoobstrucción crónica.

La incidencia de SIC se estima de 2-5 casos por millón, habiéndose incrementado en los últimos años, probablemente por el progreso de los ciudados médicos intensivos y las técnicas de nutrición parenteral. En recién nacidos se estima una incidencia de 22  por cada 1.000 ingresos en la unidad de cuidados intensivos neonatales y de 25 por cada 100.000 recién nacidos vivos, con una mortalidad del 37,5%.

Fisiopatología

Las consecuencias fisiopatalógicas de la resección intestinal dependen del grado y la localización de la resección, de la integridad y adaptación del intestino restante y de los efectos secundarios sobre otros órganos.

Se ha considerado que la resección:

–           Del 25% del intestino delgado tiene efectos menores

–          Del 50% acarrea una malabsorción moderada

–          Del 75% o mayor provoca malabsorción grave con importantes problemas nutricionales.

La pérdida del íleon es más perjudicial que la pérdida del yeyuno, no sólo por ser el lugar para la absorción selectiva de vitamina B12 y la reabsorción de ácidos biliares, sino también porque el íleon posee mayor capacidad de adaptación que el yeyuno.

El colon es imprescindible para la absorción de agua y sodio, por lo que la colectomía total puede conducir a importantes problemas hidroelectrolíticos, teniendo en cuenta que el colon absorbe diariamente en el adulto entre 1 y 2 litros de líquido procedente del íleon.

La resección extensa de intestino delgado conduce a la producción de diarrea con malabsorción de macronutrientes y micronutrientes, además de muchas otras complicaciones.

intestino

Recomendaciones de alimentación oral para el paciente en la resección intestinal

–          Es recomendable realizar de 5 a 6 comidas al día y en pequeña cantidad, cada 3 o 4 horas. No se aconseja suprimir ninguna comida.

–          Realizar una alimentación con bajo contenido en grasa.

–          La carne debe ser magra y tierna. Junto con el pescado, deben estar presentes en las principales comidas del día.

–          Preparar tortillas exclusivamente con la clara del huevo.

–          Se recomienda que los hidratos de carbono complejos aporten la mayor parte de las calorías totales de la dieta. Puede tomar arroz, pasta, patata y pan blanco. La condimentación será suave y sin grasas.

–          Inicialmente están desaconsejadas las verduras tanto hervidas como en crudo.

–          Es preferible tomar la fruta cocida o al horno sin piel y sin azúcar añadido, o bien triturada sin piel. Si la tolerancia es buena, se podrá introducir la fruta fresca pero muy madura y sin piel. Siempre evitar la fruta ácida.

–          Se aconseja que los zumos de fruta no sean ácidos y se diluyan en agua a partes iguales.

–          Los alimentos con alto contenido en azúcares simples no deben estar presentes en la dieta. Evitar el azúcar, la miel, el chocolate, la pastelería, las bebidas azucaradas y carbonatadas (cola, etc.)

–          Inicialmente debe evitarse la leche. Puede probar la tolerancia al yogur, al queso con bajo contenido en grasa y a la leche sin lactosa.

–          El oxalato debe evitarse cuando el colon está conservado. Evitar el chocolate, el té, las coles, las espinacas, el apio y las zanahorias.

–          Cocinar los alimentos con poca grasa, preferiblemente hervidos, a la plancha, al vapor o al horno. Suprimir fritos, guisos y rebozados.

–          Realizar una dieta bien variada dentro de sus posibilidades y según su tolerancia.

–          Es importante no beber líquidos durante las comidas. Se recomienda tomar los alimentos líquidos entre 80 y 90 minutos antes o después de las principales comidas.

–          Evitar temperaturas extremas de los alimentos, ni muy fríos ni muy calientes.

–          Es conveniente comer despacio y masticar bien.

–          Es importante descansar tumbado media hora después de las principales comidas.

Fuente: Tratado de Nutrición. Nutrición Clínica. Ángel Gil. Ed.Panamericana

 

 

 

Patricia García Alós

Dietista-Nutricionista

NºCol 282