TRATAMIENTO DE LA DIABETES TIPO 2. Un recorrido por los antidiabéticos.

Los antidiabéticos son fármacos utilizados para el tratamiento de la diabetes tipo 2.

El mecanismo principal causante de este tipo de diabetes es el aumento inicial de resistencia a insulina por diferentes factores (genéticos, obesidad…) que hace que a pesar de inicialmente tener un páncreas que produce suficiente insulina, nuestra glucemia en sangre no sea la adecuada. Con el tiempo la secreción de insulina por parte del páncreas se va reduciendo progresivamente. Una vez entendido esto podemos comprender cómo actúan las diferentes familias de antidiabéticos.

Inicialmente la mayoría de los paciente con diabetes tipo 2 comenzarán con un fármaco que facilite la acción de la insulina (Metformina, Pioglitazonas).

En muchos casos, será necesario añadir otro tipo de fármacos que favorezcan la producción de insulina por parte de nuestro organismo (Sulfonilureas, Glinidas, IDPP-4, Análogos de GLP-1) o que estimulen la excreción de glucosa por la orina (Inhibidores de SGLT-2).

Estas son las 6 familias de fármacos que tenemos para la diabetes.

Algunas de las características que debemos conocer sobre ellos son:

– La Metformina suele ser el primer fármaco que utilizamos para la diabetes tipo 2.

– Las Sulfonilureas y las Glinidas son los que con más frecuencia pueden producir hipoglucemias y aumento de peso.

– Los Análogos de GLP-1 y los Inhibidores de SGLT-2 ayudan a perder peso además de ser buenos fármacos para reducir los niveles de glucemia en determinados pacientes.

– Los únicos antidiabéticos que se inyectan son los Análogos de GLP-1. El resto se administran vía oral.

Hay ocasiones y es frecuente a medida que progresa la enfermedad que la combinación de varios de estos fármacos no sea suficiente y su médico le paute insulina. Normalmente comenzamos con una insulina basal, esto quiere decir que cubre las 24 horas del día y que se inyecta una vez al día. En algunos casos, será necesario además añadir insulina rápida al tratamiento en todas o en algunas comidas.

Es muy importante tener en cuenta que el tratamiento de la diabetes tipo 2 es una combinación de dieta, ejercicio y fármacos para lograr un buen control y evitar las complicaciones derivados de la enfermedad.

 

BEATRIZ VOLTAS ARRIBAS

MÉDICO RESIDENTE DEL HOSPITAL GENERAL DE VALENCIA

DEPARTAMENTO DE ENDOCRINOLOGÍA Y NUTRICIÓN.

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HIPERPROLACTINEMIA

La prolactina es una hormona producida por la glándula pituitaria, una glándula de pequeño tamaño localizada en la base del cerebro. Aunque esté presente tanto en mujeres como en hombres, la función principal de la prolactina es estimular la secreción de leche durante la lactancia a través de su acción sobre la glándula mamaria.

Cuando los niveles de prolactina en sangre aumentan por encima de los valores considerados como normales hablamos de hiperprolactinemia. Los varones con hiperprolactinemia pueden presentar síntomas como disminución del deseo sexual con disfunción eréctil, mientras que en el caso de la mujer lo que observaremos con mayor frecuencia serán las alteraciones del ciclo menstrual y la producción de leche fuera del embarazo.
La hiperprolactinemia puede aparecer en situaciones de normalidad, como el embarazo o la lactancia, así como con la toma de determinados medicamentos o en algunas enfermedades, que pueden afectar directa o indirectamente a la producción de prolactina por parte de la glándula pituitaria. Dentro de las enfermedades que causan hiperprolactinemia se encuentra el prolactinoma, un tumor por lo general benigno, localizado en la glándula pituitaria.
Algunos de los síntomas que padecen las personas con un prolactinoma son dolor de cabeza, defectos en la visión y los secundarios a la hiperprolactinemia que ya hemos comentado.

Puesto que la dopamina controla la secreción de prolactina a nivel del cerebro, la mayoría de los pacientes con prolactinomas se tratan con fármacos que imitan la acción de la dopamina, como la bromocriptina y la cabergolina. Estos medicamentos producen una disminución rápida en la secreción de prolactina y del tamaño del tumor, y deberán ser tomados durante un periodo prolongado de tiempo. No obstante, en algunos casos, los fármacos no son eficaces o pueden causar efectos adversos indeseables, tales como náuseas, vómitos o dolor de cabeza. Estos pacientes pueden ser tratados con cirugía o terapia de radiación.

 

Jericó Guarner Rodríguez de Sanabria
Residente de Neurología del Hospital General de Valencia