Claves para evitar subir de peso en la menopausia

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La menopausia es un período en el que los cambios que ocurren en el cuerpo de una mujer pueden conducir a un aumento de peso corporal. Al mismo tiempo, estos cambios conducen al desarrollo de enfermedades que hoy en día se conocen como “enfermedades de la afluencia”.

Para disminuir su incidencia, y para que esta etapa sea una de las mejores de la vida de una mujer, lo primero de todo es no abandonarse; lo segundo, no caer en “los productos/dietas milagro” basados en pseudociencias y pseudoterapias (que ganan mucho dinero con este periodo) y tomar las decisiones correctas. Para eso Carlos Sánchez, endocrinólogo del Hospital General de Valencia, nos da las pautas para vivir mejor una época clave.

¿Qué cambios fisiológicos ocurren en la menopausia?

Básicamente, la menopausia es el periodo de la vida de la mujer en el que la función de los ovarios, de forma mas o menos progresiva, va disminuyendo hasta desaparecer. Esto significa que disminuyen las hormonas femeninas (estrógenos) y aumentan de forma compensatoria las gonadotrofinas (FSH y LH), hormonas hipofisarias.

Estos cambios hormonales y la desaparición de la función de los ovarios se traduce en que desaparece la menstruación como dato más significativo, pero también puede ocasionar un aumento de peso, aumento de tensión arterial, modificaciones en lípidos, en la calidad de los huesos e incluso disminución de la actividad sexual, cambios en el humor y alteraciones de la calidad de vida.

¿Se pueden retrasar esos cambios?

La única forma sería suplir la función de los ovarios administrando exógenamente hormonas femeninas (básicamente estrógenos), pero esto, excepto en determinadas circunstancias (menopausia precoz, por ejemplo), no está indicado porque numerosos estudios han determinado que puede tener efectos perjudiciales (por ejemplo cáncer de útero o mama) que sobrepasan con mucho los posibles beneficios.

¿Cuántos kilos pueden llegarse a ganar?

No se puede decir exactamente porque depende de cada mujer, pero la tendencia normal es que durante la etapa de la menopausia todas las mujeres aumenten de peso y, sobre todo, aumenten el porcentaje de grasa. Así, casi el 70 % de las mujeres por encima de 55 años tienen sobrepeso u obesidad.

Ya hay estudios como Preventing Fat Gain by Blocking Follicle-Stimulating Hormone que apuntan a que la culpable de la ganancia de esos kilos podría ser la hormona foliculoestimulante (FSH) que, tras la menopausia, aumenta sus niveles y provoca un gasto energético de reposo relativamente bajo, además de generar mayor adiposidad. ¿Es cierto?

Sí, estos estudios relacionan el aumento de peso, de grasa y resto de alteraciones con el aumento de una de las hormonas citadas anteriormente, la FSH. Sin embargo y aunque hay estudios en ratas, la utilización de la FSH como terapia para impedir ese aumento de peso y corregir las alteraciones referidas en humanos está aún lejos de poderse confirmar y actualmente no deberíamos crear expectativas sobre su posible relación y uso.

 CUATRO REGLAS BÁSICAS PARA NO GANAR PESO

1. Tener en cuenta que es una etapa fisiológica de la mujer y que, con unos cuidados, puede permitir llevar una vida saludable y perfectamente feliz.

2. Reducir la ingesta, ya que las necesidades energéticas disminuyen. Esa dieta, reducida en calorías en relación con la previa a la menopausia, debería ser equilibrada en cuanto a la distribución de hidratos de carbono, proteínas y grasas con atención también a la ingesta de fibra y de agua y distribuida en cinco tomas a lo largo del día.

3. Realizar actividad física de forma habitual combinando ejercicios de resistencia y de fuerza pero, sobre todo, disfrutando con ella para que se pueda mantener durante mucho tiempo.

4. No hacer caso a “dietas milagro” ni “terapias alternativas” que, en la mayor parte de los casos, solo nos toman el pelo y son un fraude. En cambio, ponerse en manos de profesionales sanitarios (el endocrinólogo, en algunos casos puede prescribir algún fármaco para la obesidad), dietistas-nutricionistas y profesionales de la Actividad Física.

 UN ALIADO LLAMADO EJERCICIO FÍSICO

La máxima capacidad funcional se alcanza alrededor de los 25 años, momento en el que comienza un lento declive que se hace más brusco en torno a los 45 o 50.

¿Puede evitarse?

Revisiones como Physical activity and weight gain and fat distribution changes with menopause: current evidence and research issues, admiten que la actividad física minimiza el aumento de peso y los cambios en la composición corporal y la distribución de la grasa que se experimentan en la mediana edad y pueden disminuir la rápida pérdida de densidad ósea que se produce (sobre todo el entrenamiento de fuerza). Dados estos beneficios, los médicos que tratan a mujeres a partir de edades en las que podría llegar la menopausia deberían alentar a sus pacientes a seguir las pautas de actividad física (al menos 150 minutos por semana de actividad de intensidad moderada).

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Crononutrición: ¿Cómo afectan las horas y el número de comidas a nuestro peso?

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Parece ser que la hora “algo” importa. Comer más tarde o más temprano afecta a nuestro peso. Tenemos un reloj biológico regulado por los ritmos circadianos, los directores de orquesta en la producción y liberación de determinadas hormonas según la hora del día y los cambios ambientales. Todo ello influye en nuestro metabolismo y en nuestro peso.

Tal y como admite Journal Pharmacology Sciences, parece ser que “el ritmo circadiano podría afectar a la forma en la que se digieren y se absorben los nutrientes”. Advances in Nutrition llegó a conclusiones bastante similares, ya que los ritmos circadianos afectan a nuestro peso. El artículo Timing of food intake predicts weight loss effectiveness, publicado por el International Journal of Obesity, señala al respecto que “comer tarde puede influir en el éxito de la terapia de pérdida de peso. Nuevas estrategias terapéuticas deberían incorporar no solo la ingesta calórica y la distribución de macronutrientes, como se hace clásicamente, sino también el momento de la comida”. De todo ello hablamos con Carlos Sánchez, endocrino del Hospital General de Valencia.

¿Qué son los “ritmos biológicos”?

Variaciones temporales que ocurren de forma regular y con intervalos de repetición más o menos precisos, en las funciones o procesos orgánicos de los seres vivos.

Ejemplos: frecuencia cardiaca, respiración, temperatura, vigilia-sueño, ciclo sexual femenino, secreción de hormonas (corticoides, melatonina, hormona de crecimiento…).

El poder “del reloj central”

Estos ritmos están controlados por un “reloj central” (en nuestro cerebro) y otros “periféricos” en una gran cantidad de órganos y que se coordinan con el “central”. Y todos estos “relojes” están determinados genéticamente. Así, cualquier alteración ambiental que afecte a esos ritmos biológicos (trabajar de noche, viajes transoceánicos -jet lag-, ejercicio físico por la noche, comer a determinadas horas, etc.) podría alterar nuestro organismo y ser causa de determinadas enfermedades. En Dinamarca, por ejemplo, el cáncer de mama en mujeres que han trabado en turno de noche durante más de 20 años está reconocida como enfermedad profesional. La crononutrición es, por tanto, la ciencia que estudia la relación entre la Nutrición y los ritmos biológicos justificando estados de salud y enfermedad.

¿Qué dicen las últimas investigaciones?

Hay estudios, muchos de ellos desarrollados por grupos españoles encabezados por la Dra. Marta Garaulet que, en el tema de la Crononutrición, han relacionado el momento de la comida fuerte del día y la mayor predisposición a desarrollar obesidad o la respuesta a una determinada dieta para perder peso. Este estudio demuestra que realizar la comida de mayor cantidad antes de las 15 horas hace perder más peso que si se hace después. Esto se debería a la alteración de esos ritmos biológicos. Que eso se pueda traducir en que, para perder peso, tengamos que hacer nuestra comida principal antes de las 15 horas NO lo afirmaría categóricamente, y desde luego no más que la importancia que tiene la dieta baja en calorías y el equilibrio entre nutrientes, pero es un campo en investigación que dará resultados en los próximos años y que nos permitirá enfocar el tratamiento de la obesidad de otra manera.

Hay que tener en cuenta que también hay estudios que relacionan la pérdida de peso o la menor ganancia del mismo con: cenar 2,5 horas antes de acostarse, cenas ligeras y no hacer ingestas durante las horas de sueño; dormir 7-8 horas al día; dormir 20 minutos de siesta; dormir en oscuridad o evitar el ejercicio intenso tres horas antes de irnos a dormir .

 

RECOMENDACIONES NUTRICIONALES EN EL CÁNCER DE CABEZA Y CUELLO.

Los tumores de cabeza y cuello comprenden un grupo de tumores malignos localizados en los senos paranasales, nasofaringe, orofaringe (amígdala, paladar blando, base de lengua), hipofaringe, laringe, cavidad oral (mucosa oral, encía, paladar duro, lengua y suelo de boca), lengua y glándulas salivares.

El tratamiento habitual en estos tumores es el combinado de radioterapia (RT), cirugía (CIR) y quimioterapia (QT). No obstante, este tipo de tratamientos puede producir importantes alteraciones de la masticación y la deglución, tales como disfagia tanto a sólidos como a líquidos, mucositis, xerostomía, disgeusia, astenia o anorexia, lo que puede desencadenar pérdidas de peso que conlleven a una desnutrición calórico – protéica en la mayoría de los casos. La malnutrición puede provocar en el paciente debilidad, cansancio, incapacidad de combatir las infecciones o aumentar las toxicidades durante el tratamiento oncológico. Para ello, es importante actuar de manera temprana ante los síntomas y los efectos secundarios que afectan la alimentación y causan pérdida de peso. La nutrición puede ayudar a los pacientes en diferentes aspectos como:

Tener un control del peso durante la enfermedad

– Prevenir o tratar problemas nutricionales, como pérdida del tejido muscular

– Mantener la fuerza y la energía al estar bien nutrido

– Mejorar o mantener la calidad de vida

– Fortalecer el sistema inmune a través de la alimentación

– Ayudar a mantener el apetito.

– Prevenir o atenuar algunos de los efectos secundarios que aparecen durante el tratamiento de la quimioterapia y radioterapia. 

Por ello, la labor de los dietistas nutricionistas dentro de un servicio de oncología radioterápica, es dar a conocer la importancia del consejo dietético en la mejora del estado nutricional de los pacientes con tumores de cabeza y cuello, además de motivar a los enfermos de la importancia de seguir una adecuada nutrición durante el tratamiento. Para ello, en consulta se trabajan algunas de las siguientes recomendaciones nutricionales:

 

CUIDADOS NUTRICIONALES GENERALES:

  • Elimine el consumo de tabaco y alcohol.
  • Es fundamental comenzar el tratamiento con una adecuada salud dental, respecto a reparación de piezas en mal estado o extracciones.
  • Las comidas principales deben ser nutritivas y saludables, para garantizar una adecuada calidad de nutrientes. El plato debe contener alimentos proteicos (legumbres, pescados, huevos, aves…) junto a verduras (crucíferas, zanahoria, calabacín…) e hidratos de carbono saludables (arroces integrales, patata, boniato…). Elegir como postre frutas de temporada que no sean ácidas (manzana, pera, plátano, frutas maduras…). Para una adecuada ingesta de vitaminas y minerales, se recomienda el consumo de frutas y verduras frescas y de temporada.
  • Intente evitar las comidas poco nutritivas como refrescos o zumos industriales, Abandone los alimentos precocinados, ultraprocesados y refinados (ej. bollería, snacks, cereales de desayuno…).
  • Si tiene dificultad para tragar, modifique la textura de los alimentos según sus necesidades para facilitar su ingesta, pasando de una ingesta sólida a una ingesta de fácil masticación, túrmix o semilíquida. Lavar abundantemente y de manera adecuada todos los alimentos crudos antes de ingerirlos.
  • Controle la pérdida de peso y enriquezca las preparaciones culinarias añadiendo alimentos que aporten mayor densidad calórico – proteica (aceite de oliva, aguacate, quesos curados, harinas de frutos secos, harina de cereales integrales…).
  • Evitar alimentos que puedan provocar atragantamiento, sustituyéndolos (ej. mejor utilizar harinas de frutos secos que frutos secos), o retire adecuadamente algunas de sus partes o los alimentos que puedan resultar un peligro (ej. pescados con espinas, huesos de frutas, hebras de vegetales, aceitunas, palomitas)…
  • Realice varias ingestas a lo largo del día y varíe con frecuencia las preparaciones alimentarias. Evite las comidas copiosas y abundantes, comiendo poca cantidad varias veces al día (6 – 7 veces)
  • Los alimentos y las bebidas deben ser ingeridos a temperatura ambiente, evitando temperaturas extremas (muy fríos o calientes).
  • Evite los alimentos irritantes, picantes, ásperos, excesivamente azucarados o comidas altamente sazonadas (vinagre, guindilla, pimienta negra, verduras de hoja verde crudas, galletas, picatostes, salsa barbacoa…).
  • Elija un ambiente relajado y tranquilo para comer, prestando importancia a la masticación de los alimentos y utilizando una posición adecuada. Evite hablar mientras come.
  • Durante todo el tratamiento es imprescindible mantener una adecuada higiene bucal, realizando enjuagues bucales con colutorios sin alcohol y utilizando cepillo de dientes suave, y en caso de poseer dentadura postiza mantenerla siempre limpia.
  • Establecer un programa de ingestas incluso cuando no hay apetito. La planificación en estos casos es lo más importante, por ello se recomienda empezar tener una buena planificación antes de empezar a cocinar o tener alimentos fáciles de transportar siempre a mano o en la despensa.
  • Un buen truco es comer con tenedores y cucharas de plástico desechables en los momentos con más alteración en el sabor de los alimentos o cuando la comida sabe a metal.
  • Por su bienestar físico y psicológico, realice siempre que pueda actividad física y mantenga una vida activa.
  • En caso de alimentación por sonda (nasogástrica o gastrostomía), lleve a cabo el plan nutricional establecido por el especialista.

 

Gema Andrade Cedeño

Estudiante Máster en Nutrición Personalizada y Comunitaria

Bianca Muresan

Dietista – nutricionista

Fundación QUAES en colaboración con el servicio Oncología Radioterápica ERESA

QUÉ DEBO SABER SOBRE LA DIABETES.

¿Qué es la Diabetes Mellitus?

La diabetes mellitus es un trastorno metabólico que se manifiesta por unos niveles de glucosa en sangre (glucemia) por encima de los límites normales.

Si no se trata adecuadamente, estos niveles alcanzan valores excesivamente altos, dando lugar a las complicaciones agudas o crónicas de la diabetes.

¿Cuáles son sus causas?

La glucosa es un azúcar que proviene de los alimentos que comemos, circula por la sangre y es utilizada por el organismo para obtener la energía necesaria para desarrollar cualquier tipo de trabajo.

La insulina es una hormona que fabrica el páncreas, cuya misión es facilitar el paso de los azúcares de la sangre a las células.

Cuando no hay insulina como en los diabéticos jóvenes (Tipo 1), o no funciona correctamente, como ocurre en los adultos (Tipo 2), el azúcar no pasa de la sangre a los órganos y el funcionamiento es deficiente. Al tiempo, el azúcar se acumula en la sangre en cantidades  superiores a las normales, apareciendo hiperglucemia. Cuando la glucosa en sangre es superior a 180 mg, el organismo no puede retenerla, por lo que la elimina por la orina: Glucosuria.

En un paciente mal controlado o no tratado aparecerá hiperglucemia y glucosuria.

¿Cuáles son los síntomas de la diabetes?

Algunos de los síntomas que nos orientan a un posible diagnóstico de diabetes son:

poliuria (orinar mucho)

polidipsia (beber mucho por sed)

polifagia (aumento del apetito)

pérdida de peso

aliento de “manzana dulce” . . .

¿Cómo se diagnostica?

– Una glucemia al azar, en plasma venosa, mayor o igual a 200 mg/dl junto con síntomas de diabetes mellitus.

– Una glucemia plasmática en ayunas mayor o igual a 126 mg/dl.

– Una glucemia plasmática a las 2 horas de realizar el Test de Tolerancia Oral a la Glucosa ≥ 200 mg/dl.

– Glicosilada mayor o igual a 6.5%.

TODOS ELLOS EXCEPTO EL PRIMERO DEBEN SER CONFIRMADOS CON OTRA PRUEBA O LA MISMA REPETIDA OTRO DÍA.

¿Cómo se trata?

Objetivos:

–  Eliminar los síntomas y conseguir niveles de glucosa normales.

– Prevenir y tratar las complicaciones agudas precozmente.

– Evitar las hipoglucemias (bajadas de glucosa por debajo de 60 mg/dl).

– Controlar los factores de riesgo cardiovascular y retrasar la aparición de complicaciones cardiovasculares.

– Garantizar una nutrición adecuada.

– Promover el autocuidado.

– Mejorar la calidad de vida del paciente diabético.

Tratamiento:

Se basa en 5 pilares:

  1. Dieta alimenticia.
  2. Ejercicio físico.
  3. Autocontrol analítico en domicilio.
  4. Comprimidos o insulina.
  5. Educación en diabetes

 

Tamara Puerto

Medicina de Familia

Hospital General de Valencia

 

HIPERALDOSTERONISMO

El hiperaldosteronismo es una enfermedad de las glándulas suprarrenales, las cuales se encuentran sobre ambos riñones, en la que se produce en exceso una hormona llamada aldosterona, que es la que se encarga de regular las cantidades de potasio y de sodio que tenemos en el organismo.

Cuando se produce un exceso de aldosterona, se produce un aumento del sodio sanguíneo (que produce elevaciones de la tensión arterial refractarias al tratamiento) y una disminución del potasio (que puede producir arritmias cardíacas, calambres, debilidad muscular…), además de disminución de los niveles de calcio o de magnesio en la sangre y un pH alcalótico en sangre.

Entre las causas más frecuentes se encuentran la presencia de un adenoma (tumor benigno) productor de aldosterona o una hiperplasia de las glándulas suprarrenales, que hacen que se produzcan mayores cantidades de esta hormona.

Cuando se sospecha esta enfermedad (en casos de HTA resistente al tratamiento, historia familiar de hipertensión, HTA acompañada de hipopotasemia o de prueba de imagen sospechosa en las glándulas paratiroides) se debe hacer una prueba analítica para comprobar si sólo es la aldosterona la que está aumentada o si también se encuentra aumentada la renina (hormona que regula la síntesis de aldosterona, constituyendo así un hiperaldosterismo secundario).

Tras la sospecha de un hiperaldosteronismo primario (sin elevación de la renina) se procede a confirmarlo con pruebas en las que se intenta frenar su producción (sobrecarga sódica, frenación con fludrocortisona, test del captopril) siendo una prueba positiva cuando esta frenación no se consigue.

Posteriormente se procede a la realización de pruebas de imagen para determinar la causa del hiperaldosteronismo (TAC de glándulas suprarrenales, cateterismo de venas suprarrenales o gammagrafía con yodocolesterol).

En función de cual sea la causa del hiperaldosteronismo tenemos distinto abordaje terapéutico, con opciones médicas y opciones quirúrgicas. Cuando una sola glándula es la afectada o la causa es un adenoma, se suele requerir intervención quirúrgica por vía laparoscópica. Mientras que cuando son ambas glándulas las afectadas, normalmente se emplea el tratamiento médico utilizando duiréticos ahorradores de potasio (reducen la tensión arterial pero no disminuyen el potasio en sangre, como por ejemplo la espironolactona o la eplerenona).

 

Ángel Palacios Castillo, R1 de Nefrología HGUV

TIROIDITIS. QUÉ DEBO CONOCER.

Las tiroiditis son enfermedades caracterizadas por la inflamación de la glándula tiroidea.

Esta glándula, situada en la zona cervical anterior, es la encargada de sintetizar unas hormonas cuya función es, entre otras,  la de regular el metabolismo.

Las tiroiditis se clasifican según la causa que origina dicha inflamación, según si producen o no dolor en la localización de la tiroides y según la duración estimada del proceso.

 

Tiroiditis dolorosas

 

Tiroiditis infecciosa aguda: causada por una infección, generalmente bacteriana, cursa con dolor y aumento de la sensibilidad, generalmente unilateral, con fiebre y clínica pseudogripal. A veces, hay una masa fluctuante correspondiente a un absceso que deberá ser drenado. Dado que su etiología es bacteriana, el tratamiento será antibioterapia.

 

Tiroiditis subaguda, o granulomatosa de Quervain.

Se  considera secundaria a infección vírica, apareciendo entre 2 y 8 semanas tras la infección.

Cursa con dolor, que puede irradiarse hacia el tórax o hacia las orejas, bocio difuso (aumento de tamaño palpable de la glándula tiroidea), mal estar general, mialgias y, en ocasiones, fiebre. Inicialmente produce un aumento de la hormona tiroidea (hipertiroidismo), pero evoluciona hacia un descenso de la misma (hipotiroidismo) para después normalizarse. En algunos casos puede persistir la hipofunción tiroidea: hipotiroidismo.

 

Tiroiditis indoloras

Tiroiditis silente o linfocítica subaguda, de origen autoinmune.

Se caracteriza por un hipertiroidismo transitorio de unas 2-8 semanas con clínica leve tipo fatiga, irritabilidad, palpitaciones, taquicardia… seguido de hipotiroidismo poco sintomático otras 2-8 semanas y finalmente de eutirodismo. En más de 50% de los pacientes se queda una tiroiditis crónica autoinmune con hipotiroidismo permanente o bocio o ambos.

La etiología es autoinmune por lo que para el diagnóstico se incluirán en la analítica sanguínea los autoanticuerpos, concretamente los anti peroxidasa tiroidea (antiTPO), y los antitiroglobulina (ant TG).

El tratamiento dependerá del momento de evolución de la patología, así pues en fase hipertiroidea se tratará, si es muy sintomático, con betabloqueantes, y en fase hipotiroidea, según casos, con hormona sustitutiva.

Una variante de esta misma tiroiditis es la tiroiditis post parto que aparece hasta 1 año tras el parto y tiene un curso muy similar.

 

Tiroiditis linfocítica crónica o de Hashimoto.

Se considera la principal causa de hipotiroidismo en zonas con suficiente yodo.

Se produce una destrucción de la glándula tiroidea por un mecanismo autoinmune con la consiguiente hipofunción residual, pero al inicio del cuadro con la inflamación puede verse hipertiroidismo conocido como hashitoxicosis.  En algunos casos puede haber episodios.

En esta tiroiditis de nuevo se solicitan los anticuerpos anti TG, TPO y anti receptor de TSH (antiTSI).

El tratamiento de esta tiroiditis variará según la fase evolutiva en la que se encuentre el paciente.

 

Tiroiditis de Riedel o fibrosante, se trata de un caso particular de tiroiditis, caracterizado por la infiltración por células inmunitarias de la glándula tiroidea que llevan a una fibrosis de la misma e incluso de tejidos adyacentes. Para el diagnóstico es necesario realizar una biopsia y analizar la muestra y el tratamiento, pese a que se puede iniciar con corticoterapia e inmunosupresores, es muchos casos acaba siendo la cirugía.

 

Neus Valls Gil

Residente de Medicina familiar y comunitaria del Hospital General de Valencia

NÓDULO TIROIDEO.

NÓDULO TIROIDEO: Es cualquier crecimiento anormal de las células tiroideas formando un tumor dentro de la tiroides.

SÍNTOMAS: La mayoría no presenta ningún síntoma. Algunos probables son: Bulto en zona tiroidea, disfagia, disfonía, disnea o dolor mandibular o de oído.

PREVALENCIA Y CAUSAS: A lo largo de la vida una persona tiene entre un 5 a 10% de posibilidades de aparición de un nódulo tiroideo. Afortunadamente en el 90% de las ocasiones son nódulos benignos. Las causas más importantes son: Adenomas foliculares y lesiones quísticas (tumor hemorrágico o quiste simple) que representan el 50-60% de los nódulos tiroideos. También podría ser un nódulo coloideo, un cáncer primario de tiroides (papilar, folicular, medular y anaplásico) un linfoma, metástasis y otras patologías como tiroiditis o enfermedad granulomatosa.

Los factores asociados al aumento de riesgo de nódulos incluyen: el sexo femenino, ser fumador, personas que habitan en zonas con déficit de yodo, el consumo de alcohol, niveles elevados de factor de crecimiento insulínico tipo 1 (IGF-1) y tener miomas uterinos.

Sospecha de nódulo maligno: Nódulo duro o mayor de 4 cm, nódulo adherido a estructuras cercanas, adenopatías cervicales, antecedentes familiares de cáncer de tiroides, síndromes de cáncer de tiroides ( MEN 2, poliposis adenomatosa familiar, sd. Codwen), disfonía, ser menor de 20 años o mayor de 70, tener antecedentes de exposición a la radiación en cabeza y cuello y el género masculino.

EVALUACIÓN: Para la evaluación del nódulo tiroideo se utiliza siempre analítica con TSH. Si la TSH está disminuida se realiza una gammagrafía tiroidea para ver si es un nódulo caliente (% muy bajo de malignidad- aproximadamente 2%) o frío (10-14% de malignidad por lo que requiere más estudios). Si la TSH está disminuida o es normal hay un aumento de probabilidad de que el nódulo no sea benigno (20% aprox.) por lo que se realiza una ecografía y una PAAF para su evaluación.

TRATAMIENTO: Se realiza cirugía (tiroidectomía) para extraer parte o toda la glándula tiroides si el nódulo: Se identifica como áncer de tiroides, si la PAAF es indeterminada en dos ocasiones, si produce demasiada hormona tiroidea (también se puede dar I131) si ocasiona problemas para deglutir o respirar. Tanto la tiroidectomía como el tratamiento con yodo radiactivo conllevan riesgos de problemas de tiroides a largo plazo (hipotiroidismo).

Para los nódulos benignos que no causan síntomas y no están creciendo simplemente se requiere revisiones con examen físico y ecografía, una biopsia de la tiroides repetida de 6 a 12 meses después del diagnóstico si el nódulo ha crecido.

Otro posible tratamiento: inyección de etanol (alcohol) en el nódulo para reducirlo de tamaño.

PRONÓSTICO: Los nódulos tiroideos no cancerosos no son potencialmente mortales y muchos de ellos no requieren tratamiento. El pronóstico para el cáncer de tiroides depende del tipo y del estadío: Papilar (5% de mortalidad), Folicular (10-15% mortalidad), Medular (30-35% mortalidad), Anaplásico (80-90 % mortalidad a los 5 años).


Martín Nuñez.
Residente de Oncología del Hospital General de Valencia.