GLUTEN Y CELIAQUÍA

¿Qué es la enfermedad celíaca?

Es una patología crónica del sistema inmunitario que afecta al intestino delgado, en la que se produce la inflamación de la mucosa y la destrucción de las microvellosidades intestinales, lo que dificulta la absorción de vitaminas minerales y nutrientes.

Esta enfermedad es desencadenada por la ingesta de un conjunto de proteínas que se encuentran en cereales como el trigo, la cebada, el centeno, la avena, la espelta o el kamut y todos los derivados de estos.

¿Qué sintomatología provoca?

La mas común es de tipo digestivo: dolor abdominal, vómitos, diarrea, hinchazón o pesadez, especialmente coincidentes con la ingesta de alimentos con gluten. Pero la afectación no siempre es a nivel intestinal, también puede provocar lesiones en la piel, descalcificación, alteraciones analíticas como son el hierro bajo, la falta de vitaminas y minerales o la elevación de las transaminasas.

¿Cómo puede diagnosticarse?

Ante la sospecha de la enfermedad deberá realizarse un análisis sanguíneo de tipo serológico, para determinar la presencia de anticuerpos específicos, los cuales se encuentran elevados en caso de la inflamación de las microvellosidades que hemos comentado que se produce en la celiaquía, aunque no siempre estos anticuerpos se encuentran elevados.

Estén o no elevados los anticuerpos, el diagnóstico de certeza será la biopsia intestinal al inicio de intestino, para poder apreciar si las vellosidades se encuentran dañadas o no. Para realizar esta prueba no debe haberse retirado la dieta con gluten.

¿Cuál es su tratamiento?

El único tratamiento es la dieta sin gluten, la cual no debe iniciarse sin tener un diagnóstico de un especialista, ya que dificultará el diagnóstico de la enfermedad.

Para llevar a cabo una dieta sin gluten de manera correcta se aconseja:

  • Consumir productos como maíz, arroz, mijo o quinoa que se encuentren libres de gluten.
  • No se recomienda consumir productos a granel, ya que tiene un mayor riesgo de haber sufrido contaminación cruzada.
  • El etiquetado sirve para ayudarnos a conocer los componentes del producto, pero no garantiza la ausencia total del gluten. Los productos aptos deben incluir visiblemente “sin gluten”.
  • Al adquirir productos elaborados y envasado asegurarse de la relación de ingredientes que figura en el etiquetado o buscarlos en la lista de alimentos son gluten de FACE o en la aplicación FACEmovil.
  • Extremar la precaución en la manipulación de los alimentos en restauración. Como por ejemplo evitar compartir aceites para cocinar productos con y sin gluten o si un plato de legumbres contiene embutido con gluten no puede ser ofrecido a una persona celiaca aun habiendo retirado el embutido posteriormente a su elaboración.
  • Ante la duda de si un producto contiene o no gluten NO LO CONSUMA.

¿Control de la celiaquía?

Debe ser llevado a cabo por un médico y un dietista- nutricionista.

Gluten en los alimentos.

Como ya hemos comentado la presencia de gluten en los alimentos en muy común sobre todo en aquellos alimentos procesados como son la bollería, los empanados y rebozados con harina, salsas o en bebidas como la cerveza, sucedáneos del café o bebidas de avena. Por ello y aunque por ley los fabricantes deben incluir de forma clara y sin dar opción a confusión si el alimento tiene o no gluten, es muy importante conocer los símbolos oficiales:

FACE_ELS

La certificación nacional que garantiza que el producto final ha superado todos los controles exigidos y tiene niveles de gluten inferiores a 10 ppm (mg de gluten por kg de alimento).

El sistema de licencia europeo (ELS), una certificación internacional que garantiza un contenido de gluten inferior a 20 ppm en el producto final.

Gluten en los medicamentos.

Aun siendo mínima la ingesta de gluten, este daña las vellosidades intestinales de la persona celiaca. Por ello es importante prestar atención a los medicamentos, suplementos alimenticios y otras especialidades farmacéuticas ya que el almidón suele ser un excipiente muy empleado.

Según la normativa vigente, artículo 34 del Real Decreto 1345/2007, es de declaración obligatoria la presencia de gluten en la ficha técnica, el prospecto y el etiquetado (la caja del medicamento). Aunque la cantidad sea inferior a 20ppm de gluten se declarará su presencia y se especificará si es o no adecuado para celiacos. Si el medicamento contiene más de 20 ppm deberá especificarse la cantidad y tipo de almidón.

Es decir, leyendo el cartonaje o el prospecto podemos saber si un medicamento es o no apto para personas celiacas. Pero siempre será recomendable informar al farmacéutico, ya que como profesional especializado puede ayudar a identificar cuáles son los medicamentos aptos para personas celiacas.

Para más dudas consulta la página web: celiacos.org

Teresa Sáez Ramírez
Estudiante de Farmacia-Nutrición Humana y Dietética

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Anorexia y bulimia: ¿enfermedades de una sociedad perfecta?

http://cadenaser.com/emisora/2018/11/26/radio_valencia/1543246578_006320.html

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) están presentes en nuestra sociedad y son una realidad que afecta a mujeres y a hombres

Según la clasificación DSM5 de diagnósticos de trastornos mentales de 2013, la prevalencia de la anorexia es del 0,4%, con una proporción mujeres hombres de 10 a 1; la de la bulimia 1 es del 1,15%, con una proporción de mujeres hombres de 10 a 1, y el trastorno por atracón 1,6% en mujeres y 0,8% en hombres.

Como un iceberg del que solo ves la parte superior, a veces los TCA son tratados como eso. Con motivo del día Día Internacional de la Lucha contra los Trastornos Alimentarios, el 30 de Noviembre, el  programa de radio SER SALUDABLE intenta romper algunos mitos:

  • Los trastornos de la alimentación no son una cuestión de vanidad y de querer presumir.
  • Es falso que todas las personas con un trastorno de la alimentación estén muy delgadas, de hecho cubren un amplio espectro en el rango de peso.

Este capítulo lo escriben los psicólogos Alberto Soler, autor de Hijos y padres felices, y Gema García, profesora de la UCV y terapeuta del centro TITCA; el médico endocrino del Hospital General de Valencia, Carlos Sánchez, y María, una chica que puede volver a mirar la vida de frente tras haber superado un momento de crisis provocada por un trastorno alimentario.

María puede mirar a la cara a la bulimia: “Mi vida no valía la pena… Me puse en tratamiento. Quería darle una oportunidad y fue de lo mejor que hice. Es un camino duro, pero se puede salir. Es volver a la vida”. A veces todo empieza por unos padres para los que nunca nada es suficiente; otras por una dieta…

Con ellos vamos a mirar a la cara a los trastornos de la conducta alimentaria.

El programa completo y el audio en el siguiente enlace: http://cadenaser.com/emisora/2018/11/26/radio_valencia/1543246578_006320.html

Mitos, fraudes y verdades sobre fármacos y obesidad

http://cadenaser.com/emisora/2018/11/05/radio_valencia/1541415974_192148.html

El sobrepeso es un problema de salud pública, su tratamiento supone alrededor de 2.500 millones de euros de gasto para nuestro sistema sanitario.

“He llegado a un punto en el que no puedo subir las escaleras de mi casa”, admite un joven con sobrepeso. ¿Qué ha hecho que la mitad de la población tenga sobrepeso (el 36,6%) y el 13,7% obesidad? Las farmacias están llenas de escaparates que anuncian productos contra el sobrepeso: adelgazantes, saciantes, quemagrasas…

El sobrepeso es un problema de salud pública, su tratamiento supone alrededor de 2.500 millones de euros de gasto para nuestro sistema sanitario. ¿Cómo abordamos esta situación? ¿Los fármacos pueden ser un punto de apoyo? ¿Cuáles funcionan? ¿Existen nuevos? ¿Son los fármacos una primera línea de tratamiento para hacer frente al sobrepeso y a la obesidad? El endocrino del Hospital General de Valencia, Carlos Sánchez junto con la doctora Beatriz Voltas Arribas y la Dietista – Nutricionista Jéssica Ruiz escriben este capítulo de SER SALUDABLE en el que descubriremos qué papel cumplen los fármacos en el tratamiento del sobrepeso y la obesidad.

El programa completo en el siguiente enlace: http://cadenaser.com/emisora/2018/11/05/radio_valencia/1541415974_192148.html

 

Grasas “trans”, omega 3 y aceite de coco: realidades y mitos

http://cadenaser.com/emisora/2018/09/27/radio_valencia/1538039780_305208.html?ssm=fb

El corazón es uno de los órganos “jefes”, un director de orquesta del organismo y debemos cuidarlo como toca. Es el órgano principal del sistema cardiovascular. Se trata de un músculo que bombea sangre oxigenada y nutrientes a los tejidos de todo el cuerpo a través de la sangre.

Según los datos facilitados por la Fundación Española del Corazón, parece que no lo cuidamos como merece. El Instituto Nacional de Estadística muestra que la enfermedad cardiovascular se posiciona como la primera causa de muerte en España, por delante del cáncer y las enfermedades del sistema respiratorio. La media de mortalidad española por enfermedad cardiovascular se sitúa en el 29,17%. La Comunitat Valenciana se sitúa por encima de la media en muertes por enfermedad cardiovascular con un 30,45%.

Comer de forma diferente puede ayudar a que esas cifras cambien. Pasamos la lupa por un tipo de alimentos que nos rodean: las grasas. En este último año la investigación ha avanzado, se han descubierto muchas cosas y la ciencia ha matado muchos mitos: grasas “trans”, suplementos de omega 3 y aceite de coco. Todos pasan por el análisis de Carlos Sánchez, nuestro endocrino del Hospital General de Valencia.

 1. No todas las grasas son iguales.

Las saturadas, que se encuentran sobre todo en las carnes y en la leche (entera). En general suben los valores de colesterol en sangre y, por tanto, y si se consumen en exceso y de forma constante, predisponen al desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Hay diversos tipos de grasas saturadas y en función de la cantidad en cada alimento, su influencia podría ser más o menos perjudicial.

Las monoinsaturadas, contenidas en el aceite de oliva pero también en el de colza y en alguna carne de animales (cerdo ibérico). Son grasas beneficiosas desde el punto de vista cardiovascular porque, además, parece que intervienen favorablemente en el desarrollo de estas enfermedades por su acción antinflamatoria y antioxidante.

Poliinsaturadas, que a su vez se dividen en omega 3 (contenidas en los pescados grasos) y omega 6 (en los aceites vegetales: girasol, maíz, etc). Estas grasas tienen efectos beneficiosos cardiovasculares.

2. Grasas “trans”, grasas a evitar.

Un tipo especial de grasas son las “trans” que, aunque están presentes en pequeñas cantidades en algunos alimentos procedentes de rumiantes, son de origen industrial (bollería industrial, galletas, alimentos precocinados, snacks como patatas fritas, maíz y otros aperitivos, helados, cremas y batidos) y, además de elevar los valores de colesterol en sangre, tienen efectos proinflamatorios que predisponen a desarrollar diabetes y enfermedades cardiovasculares. Su consumo debería evitarse y los gobiernos legislar su desaparición de todos los alimentos de uso tan frecuente entre la población infantil y juvenil. En Estados Unidos, la FDA(US. Food and Drug) ha ordenado a la industria eliminar las grasas “trans” de sus productos.

3. El mito de los suplementos de omega 3.

Un metanálisis publicado por Cardiology JAMA demuestra que los suplementos (farmacológicos) no confirman que sean beneficiosos para prevenir las enfermedades cardiovasculares ni, como se presentó hace aproximadamente 10 años a raíz de un estudio italiano, en el tratamiento de personas que han padecido un infarto de miocardio. Existen suplementos, también de grasas omega 6, pero de igual manera, hasta la fecha no existen estudios concluyentes que confirmen sus beneficios sobre el corazón o previniendo alguna enfermedad. Por tanto, los suplementos (farmacológicos) no están por el momento indicados, pero sí el consumo de alimentos ricos en omega 3 Y 6.

4. Aceite de coco, ¿una moda… sana?

A pesar de ser una grasa de origen vegetal, contiene mayoritariamente grasas saturadas. Utilizado de forma predominante y durante tiempo, predispone a desarrollar enfermedades cardiovasculares. Ha formado parte durante mucho tiempo de las “grasas vegetales” utilizadas por la bollería industrial, al igual que el denostado actualmente aceite de palma. La Asociación Estadounidense del Corazón (AHA) ha desaconsejado su uso, ya que podría ser perjudicial para nuestras arterias y nuestro corazón.

5. Así SÍ.

Como recomendación, más que reducir el consumo total de grasas (se produciría, por ejemplo, un mayor consumo de hidratos de carbono con otro tipo de repercusiones médicas), se aconseja sustituir el consumo de alimentos ricos en grasas saturadas por los que contienen grasas mono y poliinsaturadas. Esto y para entendernos, y así lo recomiendan los estudios médicos más rigurosos actuales, significa adaptar o mantener nuestra dieta mediterránea, rica en aceite de oliva, pescado, legumbres, frutas (mejor que zumos), frutos secos y verduras. Los lácteos deberían ser desnatados.

PREBIÓTICOS, PROBIÓTICOS Y SALUD

La bacteria, primera forma de vida que pobló el planeta, se adaptó y evolucionó para colonizar los más variados ecosistemas, desde ambientes donde solo la vida bacteriana es posible por sus condiciones extremas como en nichos con una enorme competencia biológica por la mayor riqueza de recursos energéticos. En este último universo se engloba nuestro organismo, que es colonizado incluso antes de nacer por estos organismos microscópicos (se han aislado bacterias en el líquido amniótico). Tras el nacimiento, múltiples géneros bacterianos se asientan sobre la mayoría de nuestras superficies orgánicas, externas e internas, llegando a establecer una proporción de 10 células bacterianas por cada célula somática propia. Esta es una asociación que resulta útil para ambas partes en la mayoría de las ocasiones y que permite el desarrollo correcto del sistema inmunitario o el crecimiento somático normal, entre otros procesos. Cada día se descubren nuevos lazos de unión entre la microbiota que nos habita y nuestras células y cada vez se reconoce más la importancia de la población bacteriana para alcanzar y mantener la salud.

Actualmente se venden en España a nivel de farmacia, parafarmacia y grandes superficies, más de 300 productos probióticos y alrededor de 35 prebióticos, todo esto sin contar los simbióticos, que combinan pre y probióticos, ni los productos clásicamente probióticos como los yogures o el kéfir. La enorme oferta demuestra el gran trabajo de la industria alimentaria y farmacéutica en estos productos, que se nutren en realidad del interés que en el público despiertan como terapia “natural´´ a patologías como la colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn, colon irritable, intolerancias, alergias u obesidad, todas ellas enfermedades en auge.  

En este artículo se desarrollarán los conceptos de prebiótico, probiótico y sus aplicaciones actuales para reestablecer la salud o prevenir su deterioro.

PREBIÓTICOS

Los prebióticos son compuestos alimentarios (oligo y polisacáridos no amiláceos principalmente) no digeribles que, una vez llegan al colon, sirven de sustrato y estimulan el crecimiento poblacional de determinadas especies de microorganismos beneficiosos y residentes (lactobacilos y bifidobacterias en su mayor parte), dotándoles de alimento y confiriendo al anfitrión de metabolitos como acetato, butirato, propionato, CO2, H2O, H2, CH4 y vitaminas. Los prebióticos más conocidos son galactooligosacáridos, fructooligosacáridos, inulina y lactulosa. Los prebióticos pueden encontrarse en fuentes alimentarias como alcachofa, cebolla, ajo o remolacha.

Fibra alimentaria no es lo mismo que prebiótico. Los carbohidratos no digeribles pueden clasificarse en dos grandes grupos: la fibra alimentaria (que a su vez se subclasifica en soluble e insoluble) y los prebióticos citados anteriormente. El apartado de fibra alimentaria se desarrolla en el excelente artículo de la farmacéutica y dietista-nutricionista Patricia García Alós.      (https://endocrinoynutricion.wordpress.com/2013/06/07/la-fibra-dietetica/)

La diferencia fundamental entre la fibra alimentaria y los prebióticos es que, mientras el primer grupo sirve para nutrir la población bacteriana presente en el colon y crear productos de interés para el anfitrión como vitaminas y ácidos orgánicos, los prebióticos, además de todo esto, permiten el crecimiento selectivo de especies beneficiosas, que en su mayoría son lactobacilos y bifidobacterias.

PROBIÓTICOS

Los probióticos son microorganismos vivos que pueden ejercer efectos beneficiosos para la salud si son ingeridos del modo adecuado y en cantidad suficiente. Las especies con más evidencia acumulada a su favor como probióticos son Lactobacillus acidophilus, L. reuteri, L. casei, L. casei GG, L. plantarum; Bifidobacterium brevis, B. infantis, B. longum; Streptococcus salivaris subespecie thermophilus, y levaduras como Saccharomyces boulardii.

A pesar de la enorme proyección que presenta el uso de probióticos en la profilaxis y la clínica, el consenso científico actual se ha concretado sobre unas pocas patologías, sobre todo gastrointestinales, comentadas a continuación.

Tratamiento de diarrea infecciosa no enteroinvasiva

La diarrea aguda puede definirse como un evento de duración inferior a 14 días, normalmente de 4-5 días, con un aumento de la frecuencia de las deposiciones o un descenso de la consistencia de las heces, con o sin fiebre y/o vómitos y autolimitado.

Las mayores evidencias a favor de los probióticos corresponden a esta patología. Las especies con más utilidad demostrada son S. boulardii, Lactobacillus GG y Lactobacillus reuteri DSM 17938.

El uso de probióticos en la diarrea aguda reduce la duración e intensidad del episodio, con mayor beneficio en casos de diarreas por rotavirus. Las cepas y dosis recomendadas son S. boulardii, cepa de S. cerevisiae (250-750 mg/día), L. reuteri DSM 17938, de 108 a 4×108 UFC. Para la prevención de la diarrea nosocomial, la World Gastroenterology Organization (WGO) recomienda el uso de Lactobacillus GG a dosis de 1010-1011 UFC/ dos veces por día.

Prevención de diarrea asociada a antibióticos

Aunque casi cualquier antibiótico puede causar diarrea, es más habitual con cefalosporinas, aminopenicilinas o clindamicina. En nuestro entorno es el antibiótico combinado amoxicilina-ácido clavulánico el causante más común. Los antibióticos suelen provocar disbiosis, con pérdida del equilibrio de la flora normal intestinal, cutánea o vaginal, entre otros. A nivel intestinal, la diarrea asociada a la toma de antibióticos puede llevar aparejada una colonización por Clostridium difficile. Este peligroso microorganismo puede cronificar o prolongar una diarrea, causar colitis pseudomembranosa, megacolon tóxico y hasta la muerte.

Se ha demostrado que puede reducirse el riesgo de colonización por Clostridium difficile mediante la administración de cepas de S. boulardii y Lactobacillus GG, a dosis ≥5×109 UFC/día (más de 2 cápsulas de 250mg de S. boulardii /día).  La ingesta del probiótico debe darse al inicio del tratamiento antibiótico y prolongarse tanto como dure el mismo. La única precaución es no administrar estas dosis a personas muy debilitadas o inmunocomprometidas para evitar el riesgo de fungemia o septicemia.

Según la WGO, S. boulardii, cepa de S. cerevisiae, administrado a dosis de 250-500 mg/dos veces al día o L. rhamnosus GG, 1010 UFC/ 1-2 veces al día son eficaces en la prevención de la diarrea asociada a antibióticos si hay riesgo bajo de colonización por C. difficile.

Prevención y mantenimiento de la remisión de la pouchitis

La colitis ulcerosa es una enfermedad intestinal inflamatoria crónica, en cuyo origen parecen estar implicados factores genéticos y ambientales. Esta enfermedad cursa con inflamación primero y ulceración después de la mucosa del recto o sigmoide, que puede propagarse a todo el colon e incluso llegar al íleon. Es habitual la alternancia de periodos libres de enfermedad con brotes de la misma. Las manifestaciones incluyen diarrea, heces con sangre y dolor abdominal, entre otras. En algunos pacientes con colitis ulcerosa puede ser necesario la extirpación completa de colon y recto, requiriéndose entonces la reconstrucción quirúrgica de un reservorio a partir de un tramo final de íleon, anastomosando después con el ano. Cuando se produce la inflamación de esta bolsa, denominándose reservoritis o pouchitis, se produce tenesmo e incontinencia fecal, diarrea y cólicos abdominales.

Tanto en el tratamiento como en la prevención de la reservoritis se ha demostrado cierta eficacia del producto VSL#3, que contiene 450 mil millones de bacterias liofilizadas mediante una combinación de 8 cepas de lactobacilos (Lactobacillus acidophilus, L. plantarum, L. paracasei, L. bulgaricus), bifidobacterias (Bifidobacterium longum, B. infantis, B. breve) y estreptococos (Streptococcus thermophilus).  

Otros campos donde el uso de probióticos puede ser potencialmente útil

Aunque este artículo se ha centrado en las alteraciones del tracto gastrointestinal, donde los probióticos pueden tener mayor relevancia para el tratamiento, hoy en día ya se están aplicando también para patologías como mastitis, vaginitis o incluso dermatitis atópica, con mayor o menor grado de éxito.

En el futuro es muy probable que aumenten las evidencias de la influencia de la microbiota en esferas de la salud más o menos alejadas del sistema gastrointestinal, como la obesidad (Ver artículo https://endocrinoynutricion.wordpress.com/2017/07/11/es-la-obesidad-contagiosa-el-metagenoma/ ) o desnutrición, alteraciones del sistema inmunitario (alergias), patologías neurológicas y trastornos del comportamiento (autismo y depresión), enfermedades cardiovasculares (aterosclerosis), metabólicas (diabetes mellitus) o en varios tipos de cáncer, así como la aplicación de nuevas técnicas como el trasplante autólogo o heterólogo de heces para reestablecer nuestra microbiota.

Antonio Alfonso García

Farmacéutico y Dietista-Nutricionista

Graduado en Ciencia y Tecnología de los Alimentos

Máster en Calidad y Seguridad Alimentaria

7 claves para combatir la celulitis ¿Todo lo que nos venden funciona?

http://cadenaser.com/emisora/2018/07/18/radio_valencia/1531927444_697940.html

Es una de las palabras más pronunciadas durante el verano…. Celulitis. Piernas, glúteos y abdomen son las zonas donde más aparece. Se dice mucho, se vende bastante y se consume en exceso. Productos, cremas, pastillas… Prometen acabar con ella. Pero… ¿Todos funcionan? ¿Conocemos las causas reales de la celulitis?

Según apuntan algunos estudios publicados en prestigiosas revistas dermatológicas, la presencia de celulitis es un problema inaceptable para la mayoría de las mujeres después de la adolescencia. Se observa en gran medida en las regiones glúteas-femorales con su aspecto de “piel de naranja” o “queso cottage”. No es específico para mujeres con sobrepeso, aunque una mayor adipogenicidad empeorará la condición. Es un problema complejo que involucra el sistema microcirculatorio y linfático, la matriz extracelular y la presencia de exceso de grasa subcutánea que se hincha en la dermis.

Carlos Sánchez, endocrino del Hospital General de Valencia y Jorge García, experto en alto rendimiento, profesor de la UNIR y Tecnocampus Mataró analizan los mitos en torno a la celulitis:

 ¿Qué es?

Desde el punto de vista médico, celulitis es la inflamación de la dermis, generalmente producida por una bacteria, que penetra a través de una puerta de entrada (una herida, por ejemplo) en la piel. Sin embargo, popularmente entendemos celulitis como la acumulación de tejido adiposo en determinadas zonas que forman nódulos de grasa y que se asocian a retención de líquido y toxinas. Las zonas más frecuentes de aparición son las piernas y glúteos pero también aparece en abdomen y brazos.

 Afecta a personas delgadas y con sobrepeso

Es mucho más frecuente en mujeres por el componente hormonal femenino que lo justifica y no siempre está relacionada con el sobrepeso ya que afecta también a mujeres delgadas y deportistas. Pero es tan frecuente como que, según algunos estudios, en mayor o menor medida, puede afectar al 85 % de las mujeres.

 Incidencia en nuestra salud

Hay un tipo raro de celulitis que se da en personas fibrosas, que es dura y puede producir dolor y sensación de frío o calor. Pero, en la mayoría de casos, sólo se trata de un problema estético aunque, en los casos más graves, puede producir también dolor y problemas circulatorios (sobre todo en piernas) con edema y varicosidades.

 Causas… ¿Todo son las hormonas?

No todo es hormonal. Su origen es multifactorial. Habrían dos causas primarias: la carga genética y el factor racial; la celulitis se da más en blancos y negros que en asiáticos. También se define dos causas secundarias: hormonal estrogénica y circulatoria: la primera determina que sea más habitual en las mujeres y, más aún, durante la pubertad, el embarazo, la menopausia y con la toma de anticonceptivos. Nuestra circulación también juega un papel importante ya que la celulitis se agrava si hay problemas vasculares o linfáticos como insuficiencia venosa o varices. Por último, hay unos factores terciarios que también influyen y que podemos modificar si queremos combatir la celulitis: sedentarismo, estrés, ropa estrecha, el uso de tacones, la falta de ejercicio regular….

 Influencia de la alimentación

Aunque, por sus causas, es muy difícil eludirla, sí que hay hábitos que pueden minimizarla: alimentación, ejercicio, evitar posturas que ralenticen el retorno venoso como cruzar las piernas o estar mucho rato de pie o sentado, el uso constante de ropa muy ajustada o una exposición directa al calor también perjudican.

Una dieta que favorezca la circulación sanguínea y linfática como beber mucha agua, reducir la sal, elegir alimentos ricos en potasio (plátano, espinacas, frutos secos…) que mejoran la circulación, depurativos (apio, espárragos, alcachofa y piña), ricos en fibra, y con bajo aporte de grasa e hidratos;también recomendamos ingerir vitamina C proveniente de cítricos, que fortalece los capilares.

Sin embargo, quizá lo más importante es prevenir del inmenso fraude que genera una alteración que, sin ser grave, genera preocupación estética en quien la sufre y se está dispuesto a recurrir a medidas sin ninguna evidencia científica: quemagrasas, lipolíticos, drenantes, exfoliantes…..Cuando la celulitis es importante, lo mejor es recurrir a un profesional médico, en este caso a un cirujano especialista en cirugía plástica y reparadora.

 Evitar el sedentarismo

La ausencia de ejercicio puede provocar un aumento de la grasa subcutánea, por tanto aumentará la celulitis de aquellas mujeres que ya la sufran.

 Un mito: Ejercicio localizado y eliminación de celulitis

Hay varios estudios donde se ha analizado si con ejercicios de fuerza de una zona se pierde grasa de esa zona y el resultado ha sido negativo. Lo mejor es hacer ejercicio de resistencia para perder grasa, y ejercicios de fuerza para “dar forma” al músculo y prevenir lesiones musculares, articulares y óseas.

El ejercicio de resistencia, si se hace de manera correcta, hará que baje el nivel de grasa corporal lo que hará que disminuya la celulitis, y también provocará mejoras a nivel circulatorio, respiratorio, neuronal etc..

Claves para evitar subir de peso en la menopausia

http://cadenaser.com/emisora/2018/06/14/radio_valencia/1528969160_132911.html

La menopausia es un período en el que los cambios que ocurren en el cuerpo de una mujer pueden conducir a un aumento de peso corporal. Al mismo tiempo, estos cambios conducen al desarrollo de enfermedades que hoy en día se conocen como “enfermedades de la afluencia”.

Para disminuir su incidencia, y para que esta etapa sea una de las mejores de la vida de una mujer, lo primero de todo es no abandonarse; lo segundo, no caer en “los productos/dietas milagro” basados en pseudociencias y pseudoterapias (que ganan mucho dinero con este periodo) y tomar las decisiones correctas. Para eso Carlos Sánchez, endocrinólogo del Hospital General de Valencia, nos da las pautas para vivir mejor una época clave.

¿Qué cambios fisiológicos ocurren en la menopausia?

Básicamente, la menopausia es el periodo de la vida de la mujer en el que la función de los ovarios, de forma mas o menos progresiva, va disminuyendo hasta desaparecer. Esto significa que disminuyen las hormonas femeninas (estrógenos) y aumentan de forma compensatoria las gonadotrofinas (FSH y LH), hormonas hipofisarias.

Estos cambios hormonales y la desaparición de la función de los ovarios se traduce en que desaparece la menstruación como dato más significativo, pero también puede ocasionar un aumento de peso, aumento de tensión arterial, modificaciones en lípidos, en la calidad de los huesos e incluso disminución de la actividad sexual, cambios en el humor y alteraciones de la calidad de vida.

¿Se pueden retrasar esos cambios?

La única forma sería suplir la función de los ovarios administrando exógenamente hormonas femeninas (básicamente estrógenos), pero esto, excepto en determinadas circunstancias (menopausia precoz, por ejemplo), no está indicado porque numerosos estudios han determinado que puede tener efectos perjudiciales (por ejemplo cáncer de útero o mama) que sobrepasan con mucho los posibles beneficios.

¿Cuántos kilos pueden llegarse a ganar?

No se puede decir exactamente porque depende de cada mujer, pero la tendencia normal es que durante la etapa de la menopausia todas las mujeres aumenten de peso y, sobre todo, aumenten el porcentaje de grasa. Así, casi el 70 % de las mujeres por encima de 55 años tienen sobrepeso u obesidad.

Ya hay estudios como Preventing Fat Gain by Blocking Follicle-Stimulating Hormone que apuntan a que la culpable de la ganancia de esos kilos podría ser la hormona foliculoestimulante (FSH) que, tras la menopausia, aumenta sus niveles y provoca un gasto energético de reposo relativamente bajo, además de generar mayor adiposidad. ¿Es cierto?

Sí, estos estudios relacionan el aumento de peso, de grasa y resto de alteraciones con el aumento de una de las hormonas citadas anteriormente, la FSH. Sin embargo y aunque hay estudios en ratas, la utilización de la FSH como terapia para impedir ese aumento de peso y corregir las alteraciones referidas en humanos está aún lejos de poderse confirmar y actualmente no deberíamos crear expectativas sobre su posible relación y uso.

 CUATRO REGLAS BÁSICAS PARA NO GANAR PESO

1. Tener en cuenta que es una etapa fisiológica de la mujer y que, con unos cuidados, puede permitir llevar una vida saludable y perfectamente feliz.

2. Reducir la ingesta, ya que las necesidades energéticas disminuyen. Esa dieta, reducida en calorías en relación con la previa a la menopausia, debería ser equilibrada en cuanto a la distribución de hidratos de carbono, proteínas y grasas con atención también a la ingesta de fibra y de agua y distribuida en cinco tomas a lo largo del día.

3. Realizar actividad física de forma habitual combinando ejercicios de resistencia y de fuerza pero, sobre todo, disfrutando con ella para que se pueda mantener durante mucho tiempo.

4. No hacer caso a “dietas milagro” ni “terapias alternativas” que, en la mayor parte de los casos, solo nos toman el pelo y son un fraude. En cambio, ponerse en manos de profesionales sanitarios (el endocrinólogo, en algunos casos puede prescribir algún fármaco para la obesidad), dietistas-nutricionistas y profesionales de la Actividad Física.

 UN ALIADO LLAMADO EJERCICIO FÍSICO

La máxima capacidad funcional se alcanza alrededor de los 25 años, momento en el que comienza un lento declive que se hace más brusco en torno a los 45 o 50.

¿Puede evitarse?

Revisiones como Physical activity and weight gain and fat distribution changes with menopause: current evidence and research issues, admiten que la actividad física minimiza el aumento de peso y los cambios en la composición corporal y la distribución de la grasa que se experimentan en la mediana edad y pueden disminuir la rápida pérdida de densidad ósea que se produce (sobre todo el entrenamiento de fuerza). Dados estos beneficios, los médicos que tratan a mujeres a partir de edades en las que podría llegar la menopausia deberían alentar a sus pacientes a seguir las pautas de actividad física (al menos 150 minutos por semana de actividad de intensidad moderada).

Crononutrición: ¿Cómo afectan las horas y el número de comidas a nuestro peso?

http://cadenaser.com/emisora/2018/05/10/radio_valencia/1525945975_581938.html

Parece ser que la hora “algo” importa. Comer más tarde o más temprano afecta a nuestro peso. Tenemos un reloj biológico regulado por los ritmos circadianos, los directores de orquesta en la producción y liberación de determinadas hormonas según la hora del día y los cambios ambientales. Todo ello influye en nuestro metabolismo y en nuestro peso.

Tal y como admite Journal Pharmacology Sciences, parece ser que “el ritmo circadiano podría afectar a la forma en la que se digieren y se absorben los nutrientes”. Advances in Nutrition llegó a conclusiones bastante similares, ya que los ritmos circadianos afectan a nuestro peso. El artículo Timing of food intake predicts weight loss effectiveness, publicado por el International Journal of Obesity, señala al respecto que “comer tarde puede influir en el éxito de la terapia de pérdida de peso. Nuevas estrategias terapéuticas deberían incorporar no solo la ingesta calórica y la distribución de macronutrientes, como se hace clásicamente, sino también el momento de la comida”. De todo ello hablamos con Carlos Sánchez, endocrino del Hospital General de Valencia.

¿Qué son los “ritmos biológicos”?

Variaciones temporales que ocurren de forma regular y con intervalos de repetición más o menos precisos, en las funciones o procesos orgánicos de los seres vivos.

Ejemplos: frecuencia cardiaca, respiración, temperatura, vigilia-sueño, ciclo sexual femenino, secreción de hormonas (corticoides, melatonina, hormona de crecimiento…).

El poder “del reloj central”

Estos ritmos están controlados por un “reloj central” (en nuestro cerebro) y otros “periféricos” en una gran cantidad de órganos y que se coordinan con el “central”. Y todos estos “relojes” están determinados genéticamente. Así, cualquier alteración ambiental que afecte a esos ritmos biológicos (trabajar de noche, viajes transoceánicos -jet lag-, ejercicio físico por la noche, comer a determinadas horas, etc.) podría alterar nuestro organismo y ser causa de determinadas enfermedades. En Dinamarca, por ejemplo, el cáncer de mama en mujeres que han trabado en turno de noche durante más de 20 años está reconocida como enfermedad profesional. La crononutrición es, por tanto, la ciencia que estudia la relación entre la Nutrición y los ritmos biológicos justificando estados de salud y enfermedad.

¿Qué dicen las últimas investigaciones?

Hay estudios, muchos de ellos desarrollados por grupos españoles encabezados por la Dra. Marta Garaulet que, en el tema de la Crononutrición, han relacionado el momento de la comida fuerte del día y la mayor predisposición a desarrollar obesidad o la respuesta a una determinada dieta para perder peso. Este estudio demuestra que realizar la comida de mayor cantidad antes de las 15 horas hace perder más peso que si se hace después. Esto se debería a la alteración de esos ritmos biológicos. Que eso se pueda traducir en que, para perder peso, tengamos que hacer nuestra comida principal antes de las 15 horas NO lo afirmaría categóricamente, y desde luego no más que la importancia que tiene la dieta baja en calorías y el equilibrio entre nutrientes, pero es un campo en investigación que dará resultados en los próximos años y que nos permitirá enfocar el tratamiento de la obesidad de otra manera.

Hay que tener en cuenta que también hay estudios que relacionan la pérdida de peso o la menor ganancia del mismo con: cenar 2,5 horas antes de acostarse, cenas ligeras y no hacer ingestas durante las horas de sueño; dormir 7-8 horas al día; dormir 20 minutos de siesta; dormir en oscuridad o evitar el ejercicio intenso tres horas antes de irnos a dormir .

 

RECOMENDACIONES NUTRICIONALES EN EL CÁNCER DE CABEZA Y CUELLO.

Los tumores de cabeza y cuello comprenden un grupo de tumores malignos localizados en los senos paranasales, nasofaringe, orofaringe (amígdala, paladar blando, base de lengua), hipofaringe, laringe, cavidad oral (mucosa oral, encía, paladar duro, lengua y suelo de boca), lengua y glándulas salivares.

El tratamiento habitual en estos tumores es el combinado de radioterapia (RT), cirugía (CIR) y quimioterapia (QT). No obstante, este tipo de tratamientos puede producir importantes alteraciones de la masticación y la deglución, tales como disfagia tanto a sólidos como a líquidos, mucositis, xerostomía, disgeusia, astenia o anorexia, lo que puede desencadenar pérdidas de peso que conlleven a una desnutrición calórico – protéica en la mayoría de los casos. La malnutrición puede provocar en el paciente debilidad, cansancio, incapacidad de combatir las infecciones o aumentar las toxicidades durante el tratamiento oncológico. Para ello, es importante actuar de manera temprana ante los síntomas y los efectos secundarios que afectan la alimentación y causan pérdida de peso. La nutrición puede ayudar a los pacientes en diferentes aspectos como:

Tener un control del peso durante la enfermedad

– Prevenir o tratar problemas nutricionales, como pérdida del tejido muscular

– Mantener la fuerza y la energía al estar bien nutrido

– Mejorar o mantener la calidad de vida

– Fortalecer el sistema inmune a través de la alimentación

– Ayudar a mantener el apetito.

– Prevenir o atenuar algunos de los efectos secundarios que aparecen durante el tratamiento de la quimioterapia y radioterapia. 

Por ello, la labor de los dietistas nutricionistas dentro de un servicio de oncología radioterápica, es dar a conocer la importancia del consejo dietético en la mejora del estado nutricional de los pacientes con tumores de cabeza y cuello, además de motivar a los enfermos de la importancia de seguir una adecuada nutrición durante el tratamiento. Para ello, en consulta se trabajan algunas de las siguientes recomendaciones nutricionales:

 

CUIDADOS NUTRICIONALES GENERALES:

  • Elimine el consumo de tabaco y alcohol.
  • Es fundamental comenzar el tratamiento con una adecuada salud dental, respecto a reparación de piezas en mal estado o extracciones.
  • Las comidas principales deben ser nutritivas y saludables, para garantizar una adecuada calidad de nutrientes. El plato debe contener alimentos proteicos (legumbres, pescados, huevos, aves…) junto a verduras (crucíferas, zanahoria, calabacín…) e hidratos de carbono saludables (arroces integrales, patata, boniato…). Elegir como postre frutas de temporada que no sean ácidas (manzana, pera, plátano, frutas maduras…). Para una adecuada ingesta de vitaminas y minerales, se recomienda el consumo de frutas y verduras frescas y de temporada.
  • Intente evitar las comidas poco nutritivas como refrescos o zumos industriales, Abandone los alimentos precocinados, ultraprocesados y refinados (ej. bollería, snacks, cereales de desayuno…).
  • Si tiene dificultad para tragar, modifique la textura de los alimentos según sus necesidades para facilitar su ingesta, pasando de una ingesta sólida a una ingesta de fácil masticación, túrmix o semilíquida. Lavar abundantemente y de manera adecuada todos los alimentos crudos antes de ingerirlos.
  • Controle la pérdida de peso y enriquezca las preparaciones culinarias añadiendo alimentos que aporten mayor densidad calórico – proteica (aceite de oliva, aguacate, quesos curados, harinas de frutos secos, harina de cereales integrales…).
  • Evitar alimentos que puedan provocar atragantamiento, sustituyéndolos (ej. mejor utilizar harinas de frutos secos que frutos secos), o retire adecuadamente algunas de sus partes o los alimentos que puedan resultar un peligro (ej. pescados con espinas, huesos de frutas, hebras de vegetales, aceitunas, palomitas)…
  • Realice varias ingestas a lo largo del día y varíe con frecuencia las preparaciones alimentarias. Evite las comidas copiosas y abundantes, comiendo poca cantidad varias veces al día (6 – 7 veces)
  • Los alimentos y las bebidas deben ser ingeridos a temperatura ambiente, evitando temperaturas extremas (muy fríos o calientes).
  • Evite los alimentos irritantes, picantes, ásperos, excesivamente azucarados o comidas altamente sazonadas (vinagre, guindilla, pimienta negra, verduras de hoja verde crudas, galletas, picatostes, salsa barbacoa…).
  • Elija un ambiente relajado y tranquilo para comer, prestando importancia a la masticación de los alimentos y utilizando una posición adecuada. Evite hablar mientras come.
  • Durante todo el tratamiento es imprescindible mantener una adecuada higiene bucal, realizando enjuagues bucales con colutorios sin alcohol y utilizando cepillo de dientes suave, y en caso de poseer dentadura postiza mantenerla siempre limpia.
  • Establecer un programa de ingestas incluso cuando no hay apetito. La planificación en estos casos es lo más importante, por ello se recomienda empezar tener una buena planificación antes de empezar a cocinar o tener alimentos fáciles de transportar siempre a mano o en la despensa.
  • Un buen truco es comer con tenedores y cucharas de plástico desechables en los momentos con más alteración en el sabor de los alimentos o cuando la comida sabe a metal.
  • Por su bienestar físico y psicológico, realice siempre que pueda actividad física y mantenga una vida activa.
  • En caso de alimentación por sonda (nasogástrica o gastrostomía), lleve a cabo el plan nutricional establecido por el especialista.

 

Gema Andrade Cedeño

Estudiante Máster en Nutrición Personalizada y Comunitaria

Bianca Muresan

Dietista – nutricionista

Fundación QUAES en colaboración con el servicio Oncología Radioterápica ERESA