Punción-aspiración con aguja fina del nódulo tiroideo (PAAF) guiada por ultrasonido (ECO-PAAF tiroidea)

Una citología tiroidea guiada por ecografía utiliza ondas de ultrasonido para ayudar a colocar una aguja dentro de un nódulo u otra anormalidad) tiroidea, y así, extraer una muestra de células para su análisis bajo el microscopio. La citología por aspiración con aguja fina es menos invasiva que la biopsia quirúrgica, no deja cicatriz, y no implica exposición a radiación ionizante (una mujer embarazada puede realizarse esta prueba si lo requiere).

Este procedimiento no requiere ninguna preparación. Sólo  debe comentar previamente al médico sobre cualquier medicamento que esté tomando, tales como  aspirina o anticoagulantes.

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En qué consiste una citología por aspiración con aguja fina de la glándula tiroides guiada por ultrasonido

Durante una citología por aspiración con aguja fina de la glándula tiroidea, se extrae una pequeña muestra de células dicha glándula  (normalmente de un nódulo tiroideo). La glándula tiroidea  está ubicada  superficialmente en la zona anterior del cuello, justo por arriba de la línea del escote, y tiene la forma de una mariposa, con dos lóbulos a cada lado del cuello, conectados por una banda de tejido.

Los nódulos tiroideos se detectan por el propio paciente como un “bulto” en la parte anterior del cuello, o de forma casual en otras pruebas  de diagnóstico por imagen.

La ecografía  tiroidea es la técnica de elección para  la evaluación y el diagnóstico  del nódulo tiroideo, Sin embargo, no es posible asegurar a través de la ECO  si un nódulo es benigno o maligno.

Una citología por PAAF implica la extracción de algunas células de un nódulo  por medio de un procedimiento poco  invasivo, con una aguja hueca,  y el examen de las mismas con el  microscopio  para determinar un diagnóstico.

Forma en que debo prepararme

Por favor notifique a su médico si usted está tomando algún agente diluyente de la sangre , tales como aspirina, Plavix® o Sintrom®.

Usualmente no se requieren preparaciones especiales para este procedimiento. No es necesario ir en ayunas ni es obligatorio ir acompañado. Tras la prueba usted podrá hacer vida normal.

Materiales que se utilizan

La aguja utilizada es de calibre fino, de un diámetro más pequeño que el de la aguja usada en la mayoría de las extracciones de sangre (usualmente una aguja de 1.5 pulgadas calibre 22-23 G). La aspiración (que no siempre es necesaria) puede hacerse simplemente con la aguja o con una jeringa  adosada a la aguja. La jeringa puede estar en un soporte de plástico o metal para facilitar al médico la aspiración de las células.

El ultrasonido  (la ecografía) se usa para guiar la ubicación correcta de la aguja dentro del nódulo tiroideo.

De qué manera funciona el procedimiento

El médico inserta una aguja de calibre fino a través de la piel y la desplaza hasta el interior del nódulo tiroideo.

Entonces se obtienen muestras de células y se ponen en un portaobjeto de cristal  para que las analice un patólogo.

Cómo se realiza

Las citologías tiroideas  por PAAF  habitualmente se llevan a cabo de forma ambulatoria.

El cuello se limpiará con un antiséptico. Un transductor de ultrasonido con una pequeña cantidad de gel soluble en agua estéril será ubicado en su cuello sobre el nódulo tiroideo. El médico  insertará la aguja a través de la piel bajo guía directa por imágenes, la desplazará hasta el sitio del nódulo tiroideo y aspirará muestras de tejido. Luego del muestreo, se extraerá  la aguja  Se repetirá la PAAF con una  aguja  nueva si se requieren muestras adicionales. Puede que se necesiten varias muestras para un análisis completo.

Una vez que se completa la citología, se aplicará presión en el área para disminuir el riesgo de sangrado. Se tapa con un  pequeño apósito (tirita). No se necesitan suturas.

Este procedimiento se completa usualmente en unos 30 minutos.

 

Mercedes Tolosa Torréns

Endocrinología y Nutrición

Hospital General Universitario de Valencia

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TRATAMIENTO CON YODO RADIOACTIVO (I)

Nociones básicas

Los dos tipos más comunes de carcinomas de tiroides, los papilares y los foliculares, surgen de las células foliculares de la tiroides que captan yodo de nuestro organismo y lo utilizan para producir tiroglobulina y hormonas tiroideas. Al tratarse de las únicas células de nuestro organismo que absorben yodo, el yodo radioactivo o radioyodo se convierte en un vehículo muy eficaz para la terapia metabólica.

Se administra mediante una cápsula y sólo destruye los tejidos tiroideos a los que se incorpora, sin dañar ningún otro órgano. El resto se va eliminando de forma natural durante los días siguientes.  Las partículas de radiación beta del  131I, al que llamamos radioyodo o yodo radiactivo,  tienen un alcance de 2mm y actúan durante largo tiempo de una forma constante.

Llamamos tratamiento ablativo al primero que se realiza tras la tiroidectomía. Su objetivo es  reducir las posibilidades de recidiva al eliminar los restos de tejido tiroideo que hubiera podido quedar tras la intervención quirúrgica. Este puede ser tanto a tejido tiroideo sano residual que queda tras la operación como patológico (ganglios linfáticos ya afectados por células de cáncer de tiroides, entre otros). Como objetivos complementarios, verás más adelante que ayuda a concretar el perfil de riesgo y mejora la capacidad diagnóstica de los marcadores que se utilizan durante el seguimiento. Se realiza antes de 6 meses de la tiroidectomía en todos los pacientes de riesgo medio-bajo, medio o alto, pero como veremos más tarde, actualmente se tiende a evitar en pacientes de muy bajo riesgo.

Es posible que en casos de enfermedad residual o recidivas por persistencia de enfermedad locorregional o metástasis a distancia haya que recurrir a más de un tratamiento con yodo radioactivo.

La cantidad de radioyodo que se administra en el tratamiento se expresa en términos de actividad como Ci (Curio).

Todos los tratamientos con radioyodo deben solicitarse al servicio de Medicina Nuclear y requiere una evaluación y unos pasos  a seguir. En concreto, el proceso comprende los siguientes pasos:

  1. Una preparación previa del paciente para conseguir una mayor efectividad del tratamiento de yodo radioactivo. Además hay que verificar que no se está embarazada y que no se ha estado expuesto recientemente a contrastes yodados como en los escáneres o rayos-x.
  2. En los casos de dosis superiores a 30 mCi, para su administración en condiciones de seguridad, debe suministrarse en habitaciones plomadas en las que debes permanecer aislados unos pocos días mientras vas eliminado el yodo radioactivo antes de poder salir al exterior.
  3. Por último, durante un tiempo variable que dependerá de la dosis administrada, precisarás también de unas medidas de radioprotección durante y tras el tratamiento con el fin de garantizar tu seguridad y la de las personas de tu entorno mientras dura la eliminación completa del 131I.

Después del tratamiento aprovecharán para realizarte una prueba de imagen, el Rastreo Corporal (RCT) que será decisivo para valorar el tratamiento posterior a seguir.

Esto es posible gracias a que durante su desintegración, el radioyodo emite, además de la radiación beta, una radiación gamma que facilita realizar pruebas diagnósticas de imagen, como el Rastreo Corporal Total (RCT) o las Tomografías (SPECT o SPECT-CT). Estas técnicas  van a permitir  localizar las zonas donde quedarían restos de células tiroideas  y, por tanto, los posibles focos de aumento de captación patológica del radioyodo administrado (aunque también la fisiológica habitual por lo que siempre deben ser interpretadas por un experto).

Gracias a esta característica, el 131I también puede utilizarse, durante el seguimiento, para realizar solo rastreos diagnósticos cuando existen dudas con la interpretación del marcador analítico (tiroglobulina), pero en esos casos se utiliza en dosis mucho menores (2-10 mCi).

 

Carlos Sánchez Juan

Endocrinología y Nutrición

Hospital General Universitario de Valencia

 

Cáncer de tiroides. Tratamiento quirúrgico

tiroidectomc3adaParticularidades por tipos de carcinoma

 Papilar

Es el Cáncer de Tiroides (CT) más frecuente,  generalmente con un pronóstico indolente, pese a que con mucha frecuencia se presenta con afectación ganglionar. A él se aplica la generalidad de lo explicado hasta ahora.

Actualmente, el tipo de actuación sobre las cadenas ganglionares es un tema muy discutido, especialmente en el papilar, en el que es habitual recurrir a intervenciones preventivas. Esto se debe a que un 50-90% de los ganglios, según cadenas, pueden encontrarse afectados, siendo un porcentaje importante sólo microscópicas y, en esos casos, solo un 10% desarrolla enfermedad clínicamente evidente. De hecho, no se sabe el significado clínico de las metástasis (Mx) microscópicas. Sigue leyendo

Cáncer de tiroides

tiroidectomíaContinuamos con la serie de notas sobre “cáncer de tiroides” y seguimos en donde lo dejamos, es decir, con la parte del tratamiento quirúrgico del mismo.

Tratamiento quirúrgico (3)

Hospitalización

Generalmente, el ingreso en el hospital se realiza el mismo día de la intervención, pero esto depende de los Servicios de Cirugía y  del estado general del paciente, riesgo quirúrgico, etc. En caso de hemitiroidectomía el paciente permanecerá en el hospital unas 24 horas después de la intervención y de uno a tres días después de una tiroidectomía total. En los casos en que la cirugía haya sido más compleja (vaciamientos ganglionares cervicales, cirugía de la recidiva) el ingreso hospitalario puede prolongarse, dependiendo de la complicación de la operación, de los drenajes y de las analíticas posteriores que, por ejemplo, miden las concentraciones de calcio en sangre. Sigue leyendo

Estudio de la glándula tiroides

Ecografía tiroideaLas enfermedades de la glándula tiroidea son importantes dada su prevalencia e importancia pronóstica en algunos casos, como en el nódulo tiroideo. Sus causas van desde las originadas por déficit nutricionales (déficit de yodo), las autoinmunitarias (enfermedad de Graves-Basedow, tiroiditis de Hashimoto, etc.) y neoplásicas, entre muchas otras. La patología tiroidea puede presentarse con hormonas tiroideas normales (normofunción tiroidea o eutiroidismo), con hipofunción tiroidea o hipotiroidismo (T4L y T3L disminuidas con TSH variable según el origen) o como hiperfunción tiroidea o hipertiroidismo (T4L y T3L elevadas con TSH elevada, normal o suprimida según su etiología). Para determinar los niveles hormonales es imprescindible un análisis sanguíneo.

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Hipotiroidismo. Clínica

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  • En el adulto, los síntomas iniciales del hipotiroidismo son muy variados, poco específicos y de aparición gradual.
  • Pueden dar síntomas en diferentes aparatos y sistemas: sistema nervioso, piel, sistema músculo esquelético, sistema cardiovascular, aparato respiratorio, aparato gastrointestinal…
  • Cada persona manifiesta el déficit de función tiroidea de diferente forma. Aparecerán unos síntomas u otros dependiendo de la persona, de la causa de hipotiroidismo, de la respuesta del organismo, del grado de afectación tiroidea, del tiempo de evolución de la enfermedad…
  • Cualquier síntoma por separado es difícilmente valorable, siendo un conjunto de síntomas agrupados el que nos debe hacer sospechar un posible hipotiroidismo.

 

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Hipotiroidismo

  • El hipotiroidismo es la situación que resulta de la falta de los efectos de la hormona tiroidea sobre los tejidos del organismo.
  • El hipotiroidismo es uno de los trastornos endocrinos más frecuentes.
  • Su prevalencia aumenta con la edad y es mucho más frecuente en mujeres.
  • La tiroiditis de Hashimoto es la principal causa de hipotiroidismo en nuestro medio.
  • Los síntomas suelen aparecer de forma gradual.
  • Puede presentar complicaciones importantes si se deja evolucionar.
  • Posee un tratamiento específico y altamente efectivo.

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Tratamiento quirúrgico (2)

Tipos de intervención

Pueden hablarte de varios tipos de intervención quirúrgica del tiroides. Entre todos los especialistas del equipo se debería decidir cuál es la opción a tomar, aunque la experiencia del cirujano será primordial para abordar determinadas intervenciones, decidir cambios y tomar nuevas decisiones intraoperatorias. La más habitual y recomendable, pero siempre en manos expertas, es la tiroidectomía total.

CONCEPTOS DE CIRUGÍA EN RELACIÓN CON EL CÁNCER DE TIROIDES

TIROIDECTOMÍA TOTAL: es el tratamiento de elección del cáncer de tiroides. Consiste en la exéresis o extracción intencionalmente total de la glándula tiroides. Actualmente es el  tratamiento inicial de elección en la mayor parte de pacientes ya que disminuye el riesgo de recidiva local. Se trata de la opción más clara, salvo quizá para tumores bien diferenciados de menos de 1 cm, en que puede haber cierto debate. Siempre se efectuará en todos aquellos casos considerados de alto riesgo por edad, tamaño tumoral, multifocalidad, tipo histológico, presencia de metástasis locales o a distancia o antecedente de irradiación cervical en la infancia.

La HEMITIROIDECTOMÍA  o extirpación de sólo uno de los dos lóbulos de la mariposa y del itsmo intermedio, era más frecuente antes, pero hoy en día es la operación mínima que, en ocasiones, se ofrece como posibilidad a pacientes de bajo riesgo, con tumores inferiores a 1 cm.

Sin embargo, de descubrirse con posterioridad, en la biopsia definitiva, cualquier factor nuevo de riesgo, como que hubiera más de un foco, que el subtipo fuera desfavorable o que había extensión extratiroidea, ganglionar, metástasis locales o a distancia, deberá volver a intervenirse para proceder a la extirpación completa del tiroides. En ese momento hablarán de TIROIDECTOMÍA TOTALIZADORA O DE COMPLECIÓN.

TIROIDECTOMIA CASI TOTAL: es una variedad de la anterior en la que, para preservar el nervio recurrente y una glándula paratiroides en el lado contrario al cáncer, se decide dejar una mínima cantidad de tejido tiroideo (inferior a un gramo). Constituye un recurso técnico solamente.

No se admiten, dentro del tratamiento del cáncer de tiroides, cirugías que dejen mayores cantidades de glándula Tiroidea (y recibe, entonces, el nombre de TIROIDECTOMIA SUBTOTAL).

En todo caso, en manos de un buen cirujano, las ventajas de la tiroidectomía total son varias: Sigue leyendo

Cáncer de tiroides

Terapia de supresión hormonal

Nociones básicas

Todos estamos informados de la necesidad de seguir aportando hormonas tiroideas a nuestro organismos una vez que, extirpada la glándula tiroides, ésta no puede sintetizarlas de forma natural. Desde el principio sabemos que después de la tiroidectomía tendremos que tomar una pastilla de por vida. Sin embargo poca gente conoce que esa pastilla también cumple una función importante para prevenir recidivas.

Efectivamente, cuando hablamos del tratamiento con hormona externa hacemos referencia a dos factores:

  • La necesidad de aportar de forma exógena hormonas tiroideas al organismo, tras la tiroidectomía total o parcial,  a lo que nos referimos como TERAPIA DE SUSTITUCIÓN.
  • Y también la necesidad de prevenir el crecimiento de tejido tiroideo. Esto se consigue minimizando la TSH, para impedir que se estimulen y crezcan las células tiroideas que haya en el organismo, independientemente de que sean sanas o no, por lo que se la conoce como TERAPIA DE SUPRESION.

Terapia de sustitución con hormona tiroidea

La extirpación de la glándula tiroides durante la tiroidectomía total o casi total  tiene como consecuencia directa que los pacientes dejen de generar sus propias hormonas tiroideas y por tanto entren, si no se pone remedio, en un estado de hipotiroidismo cada vez más inhabilitante, dado que la hormona tiroidea es necesaria para la salud de todas las células del cuerpo. Sigue leyendo